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5 de abril de 2012

Discapacidad visual

Soy miope.

LLevo sin ver bien desde los 14 años, y la cosa ha ido empeorando lentamente. Empecé con menos de una dioptría en cada ojo y ahora tengo aproximadamente 2,5 (en un ojo más que en otro). En todo este tiempo he aprendido a adaptarme con la ayuda de las gafas, las cuales necesito para leer pizarras, powerpoints, ver la tele o ir al cine. Sin ellas veo todo bastante borroso y me resulta imposible leer carteles o reconocer personas a menos que me hagan señas o me fije en su forma de caminar.

Todo esto no tendría mayor importancia de no ser porque me he acostumbrado a salir a la calle sin las gafas puestas, y a día de hoy me da vergüenza llevarlas para otra que no sea lo estrictamente necesario. Sin embargo, empiezo a verme envuelta en situaciones peliagudas y surrealistas cuando voy sin ellas. He llegado a cruzar carreteras para acariciar a gatitos callejeros que han resultado ser bolsas de plástico. He saludado a pedruscos pensando que eran personas, y del mismo modo, he llegado a parecer maleducada al no saludar a personas que de lejos no reconozco. Pero la gota que colmó el vaso tuvo lugar el otro día, cuando, volviendo a casa de madrugada cogí el bus que no era.

No penséis que subí al bus sin saber nada, al menos me molesté en preguntarle a una amiga si aquel bus que se acercaba hacia la parada a la que me encaminaba era mi bus. El problema es que ella también es miope.

Es peligroso juntar a dos miopes, el mundo puede implosionar

Me recorrí una línea de autobús casi de punta a punta, mientras veía por la ventana cómo pasábamos por distritos poco seguros que en mi vida había pisado antes. Anduve sola a las 5 de la mañana por la calle hasta encontrar un bus de enlace, y una hora y media después conseguí llegar a mi casa.

Creo que es hora de dejar de ocultar al mundo lo gafapasta que soy (literalmente hablando).
Hipsters, envidiadme.

20 de octubre de 2011

El mayor de los ridículos

Hay veces en los que uno se levanta y tiene la ligera sensación de que el día no va a traer nada bueno y que es mejor quedarse en la cama. Precisamente eso pensé hace 3 días al rato de haberme despertado. Desganada y de mal humor me dediqué a mis quehaceres rutinarios antes de ir a clase, y salí de casa.

LLegué a tiempo a la clase de música, estuve bastante despierta a pesar de las audiciones de canto gregoriano que nos pusieron, hablé con mi amiga coreana... tampoco parecía que estuviese siendo un mal día. Mi mal humor había desaparecido y la sensación con la que me desperté también.

Salí de música y como tenía dos horas y media libres y solitarias me fui a comer (sola) y después a la biblioteca (sola también) a hacer algo con mi vida. En un principio pensaba ponerme a leer pero como tenía el portátil a cero de batería me bajé a la sala de ordenadores de la biblio, a cargarlo y así mientras podía navegar por el apasionante mundo de internet.

2 de octubre de 2011

Mi nuevo archienemigo...

...son las pegatinas (el de antes eran los baldosines levantados de las aceras, pero esa es otra historia).

Concretamente, las pegatinas de garantía que vienen en la parte de atrás de los ordenadores, esas pegatinas minúsculas que como las quites te hacen la puñeta en cuestión de segundos.

Hace un par de días me llegó a casa un pc nuevecito y flamante, y tras hacer la operación de siempre (quitar el viejo, limpiar la mierda que dejó y sacar del embalaje el nuevo) me puse a instalarlo. Ilusa de mí, pensé que por una vez en mi vida saldría todo bien a la primera, pero no, era demasiado pedir.
El problema era que el ordenador no enviaba señal al monitor y éste no encendía, sólo se le iluminaba el led, así que tenía que ser problema del ordenador y no de la pantalla (porque con el antiguo funcionaba).

¿Qué es lo que hice para intentar solucionarlo? Abrir el chasis, porque en el manual indicaba que tenía que hacerlo para recolocar bien la gráfica. Me extrañó bastante, pero así me ahorraba el viaje a la tienda, así que no me lo pensé demasiado. Por dentro aparentemente estaba perfecto, así que lo volví a cerrar como si nada. Cuando caí en la cuenta de que la pegatina que iba pegada a la parte trasera del pc era la de la garantía me tiré de los pelos. Primero me pareció una cosa bastante tonta, pero luego me empecé a preocupar de verdad, porque aunque la garantía de los componentes siga intacta, por haber abierto el ordenador los de la tienda se lavan las manos como a partir de ahora le surja algún problema.

Total, que pasé una noche en vela maldiciendo a la jodida pegatina, y esperando que no le pasase nada chungo al ordenador (cosa bastante improbable, por otra parte), porque sino me lo iba a tener que comer con patatas y correr con los gastos de envío al fabricante.

Al final decidí embalarlo de nuevo y hacer un viaje en taxi hasta la tienda, pensando que iban a pasar de mi cara por la asquerosa pegatina, pero para mi sorpresa no fué así. Se dieron cuenta pero ni lo mencionaron y me atendieron muy amablemente, supongo que he tenido mucha suerte. ¿Qué le pasaba al ordenador? NADA. La típica gilipollez de siempre. En mi caso fué que estaba configurado por defecto para una toma de monitor DVI, y la mía es VGA.

Espero que durante los próximos dos años no me pongan pegas con la pegatina, pero la moraleja de esta historia es: Niños, si veis una pegatina en el chasis, estaos quietos. O mejor, comprad los ordenadores por componentes y así podréis abrirlos cuando os dé la gana, que es algo que todos deberíamos poder hacer, aunque sea para limpiar el polvo y la mierda acumulada de meses (opinión de una humilde servidora).

12 de junio de 2011

El incidente

Lejos queda ya aquél memorable episodio en el que Kiara se vió incapaz de controlar sus esfínteres y me dejó un regalito encima de la mesa, con todo el bochorno que eso supuso para ella. Todavía no entiendo cómo pudo llegar a ocurrir pero decidí no darle más importancia de la necesaria. "Seguro que no vuelve a pasar nunca más", me dije. Ilusa de mí, ha vuelto a ocurrir.

Ha estado ausente durante más de una hora y aunque sabíamos perfectamente que andaba por la casa, nos extrañaba que no estuviese echándose una de sus siestas veraniegas en algún sitio cómodo y visible. Al final he terminado averiguando, muy a mi pesar, que no estaba echándose una siesta precisamente.

Como todo ser viviente he sentido necesidad de ir al baño y al encender la luz me he encontrado a Kiara en la tapa del váter, mirándome con una cara entre muy mona y muy de susto. El gesto humano correspondiente creo que sería la vergüenza, cosa que se ha corroborado cuando al quitarla de encima de la tapa me he encontrado con una estampa que habría asustado incluso a las protagonistas de Two Girls One Cup. Vamos, que había hecho aguas mayores encima de la tapa, había liberado al kraken, había descomido, en otras palabras: se había cagao.

(Aviso, lo que viene a continuación no es apto para personas sensibles, o para leer a la hora de comer).

El problema es que al parecer está suelta de la tripa, porque la que ha liado en la tapa del váter y en el pasillo no es ni medio normal. Esta vez estaba totalmente dispuesta a hacer foto pero luego lo he pensado mejor y en su lugar he decido velar por su integridad y reputación. Así que para que os hagáis una idea del asunto, el panorama en ese momento era tal que así:

Bueno, quizás exagero un poco.

Habrá quien piense que Kiara es una sucia y una cochina. Pues una cosa les voy a decir a todos ellos: sucias serán vuestras mascotas que si os descuidáis fijo que os mean y os cagan hasta en el gotelé, que la mía es tan educada que en lugar de dejarnos la sopresa en su cajón de arena ha aprendido a ir al váter para evitarnos limpiarlo todo después. El hecho de que no haya levantado la tapa y no haya tirado de la cadena es del todo irrelevante. Estoy muy orgullosa de ella, le he enseñado bien.

Por si os interesa, le hemos limpiado el culete en la ducha (cosa que no le ha hecho ninguna gracia) y ahora vuelve a ser feliz de nuevo en su cajita.


Happy ending.

24 de abril de 2011

El salón de los horrores

Hoy vengo a contar una de esas anécdotas escatológicas y bochornosas de las que me suelen ocurrir cada X tiempo, porque ya tengo más que comprobado que soy un imán para este tipo de cosas.

Es por todos sabido que las mujeres (y la mayoría de los hombres) nos depilamos con relativa frecuencia, cada uno con sus métodos. Yo por ejemplo suelo usar la cuchilla y de vez en cuando también echo mano de esa máquina de tortura medieval a la que llaman "Depilady", (cosa que entiendo, ante todo hay que ocultar en la medida de lo posible la cruda realidad de estos aparatos). Sin embargo a la cera he ido en contadas ocasiones a lo largo de mi vida, porque si, es muy rápida y duele menos, pero te cobran dinero por hacer algo que uno mismo puede hacer en casa con el método que sea. LLamadme rácana o cutre pero lo que soy en realidad es una valiente.

El caso es que antes de irme a la playa me planteé ir a la cera, porque no tenía tiempo material de ponerme con la máquina de tortura, ni ganas de usar la cuchilla para volver a tener que usarla dos días después.
Busqué una peluquería donde hicieran la cera que quedara relativamente cerca de mi casa, y pedí cita. Hasta ahí todo perfecto.

El día indicado a la hora indicada me presenté en la peluquería y me llevaron a una habitación apartada con toda la parafernalia y bla bla bla (no sé por qué describo esto si ya todo el mundo sabe cómo va la cosa). La mujer muy amable me daba conversación:

-Bueno bueno y ¿a dónde te vas?
-A la playa.
-Anda qué suerte, a mi me gustaría ir también bla bla bla.


Como he dicho, muy maja la señora.

-Quítate los pantalones (sé que es absurdo, pero esta frase me dió miedo).
-*Me quito los pantalones y me tumbo*
-Uuuuuy... eres muy blanca, te va a doler
(no sé qué clase de lógica fué esa pero, sea como sea, no me animó en absoluto).
-Jé (sacadme de aquí).
-A ver que mire de cerca (O__O), maaaaaadre mía....

¿¡MADRE MÍA?! ¿Qué me pasa? ¿Qué tengo? Pero, ¿acaso se esperaba encontrar otra cosa que no fuesen pelos? ¡Si tampoco era para tanto hombre!.

No me voy a molestar siquiera en dar una vaga descripción de mi vello corporal (no muy abundante, por cierto), porque diga lo que diga cuando terminéis de leer esta entrada me vais a imaginar como si fuera Chewbacca. No os lo reprocho.

Me dolió un cojón porque usó cera fría (¡para eso lo hago yo en mi casa!). Y cuando creía que por fin todo había terminado, me dijo:

-Oye, ¿y las cejas no te las quieres depilar?

¿¡Qué les pasa a mis cejas?! ¿Por qué me las quieres depilar? ¡Están perfectas!
Jamás en la vida me hubiese dejado depilar las cejas por una mujer que llevaba las suyas pintadas con un eyeliner de color marrón. NUNCA.

Pero la cosa no acaba aquí. Me hizo quitarme los calcetines, me miró los pies y añadió:

-¿Y el empeine?

O__O esto me mató. ¿El empeine?, ¡Ni que yo fuese un Hobbit! Juro que no tengo ni un maldito pelo en los piés. ¿Existen mujeres con pelos en los piés? Si es así que alguien venga y me abra los ojos.

Yo no sé si esa mujer quería ganarse un poco más de dinero, tenía ultravisión folicular (nuevo superpoder) o directamente veía pelos donde no los había. "Madre mía" me dice, habría que haberla visto a ella ¬¬

Ahora tengo un complejo inexistente y miedo de volver y que me diga cosas del tipo "¿y la espalda? ¿te depilo la espalda?". De verdad que lo pienso y me quita el sueño.

No vuelvo más.

10 de enero de 2011

Historias del metro

LLevo desplazándome sola en metro desde que tenía 14 años. Tantos años de práctica han dado lugar a un conocimiento pleno de las lineas de metro y la mayoría de sus estaciones y a muchas anécdotas de las que he sido espectadora pero no protagonista. Sin embargo, desde hace cosa de dos años me ocurren cosas... inusuales (llamémoslo así) con mucha frecuencia.

La de hoy es una de esas cosas inusuales, o cuanto menos es curiosa. Tiene que ver con lo que mencioné en la entrada que hice sobre mi Nochevieja pero no entré en detalles en su momento, así que voy a hacerlo ahora para poner al mundo en situación:

Volvía yo para mi casa en el metro tras toda la noche fuera. No iba ni pedo ni somnolienta (al menos no demasiado) pero llevaba más de 7 horas con los zapatos de tacón puestos y sentía que se me estaban amuñonando los pies.
Iba yo pensando en otras cosas para olvidar la existencia de mis pies cuando por el rabillo del ojo vi que un tío de unos 30-35 años se me sentó al lado y se me quedó mirando, pero yo como si nada.
Al cabo de un rato me habló e inició una conversación con un pretexto malísimo que a día de hoy ni yo ni la gente a la que se lo he contado teminan de comprender. Fue tal que así:

 ¡Hola! oye perdona, ¿eres de Colombia? (sigo sin entenderlo O_O)
 ...No.
¿De Venezuela? (ahí ahí, acertando cada vez más)
 ....Tampoco xD
¿De dónde eres entonces?
De aquí, de España.
¿Ah sí? Qué cosas, pues yo soy de Venezuela... bla bla bla (esque hablaba un poco bajito y no quería acercar mucho mi cabeza a la suya para oírle). ¿Cómo te llamas? (uuuh demasiada intromisión)
Ana (primer nombre que me vino a la mente). Bueno me bajo aquí, adiós.
¡Anda, yo también! ¿Que casualidades eh? (¡Socorro!) Yo vivo justo aquí, en la calle Nomeacuerdodelnombre. ¿Debe resultarte rara esta situación no? Lo de que te hable un desconocido como yo. Allí en Venezuela es muy normal, la gente es más abierta que aquí.
Psé, tampoco me sorprende, a uno puede pasarle de todo. Esta es que es una ciudad muy grande y la gente va a su rollo. Bueno, yo me voy por esta salida.
Ah... bueno pues... una pregunta... ¿podríamos vernos en otra ocasión?
Mmm... No.

Me preguntó que por qué no y fui bastante clara, le dije que porque no quería y porque además estoy ya pillada, bastaba con el primer motivo pero añadí el segundo (aunque suponía dar datos de mi vida privada) por si acaso no se quedaba convencido. Se lo dejé claro clarinete.
Se le puso un poquillo cara de decepción, me dió dos besos, me dijo que "mucho gusto" y se largó, no sin antes soltar (que lo oí a mis espaldas) "una pena, menuda floresssita" (xD).

Si por algo recuerdo esta conversación es por el impacto que supuso para mi el hecho de que me preguntase si era colombiana, que porque soy anónima pero si colgase fotos mías no cabría duda de que nada más lejos de la realidad. En fin, yo creo que fue eso, un pretexto un poco cutre para iniciar la conversación.
El pobre hombre fue amable en todo momento y yo más seca que la mojama, pero no me interesaba en absoluto esa conversación y la única vía de escape era ser borde, que luego se malinterpreta todo y encima el tío se baja en la misma estación que yo, a ver si me voy a meter en un lío del que luego no sepa salir. Ahora lo pienso y me da un poco de pena peeeeeero, la vida es así.

Hubiese quedado como una anécdota trivial más de no ser porque hoy me lo he vuelto a encontrar al volver de las clases en la misma estación y en la misma zona del vagón. FAIL.

Lo reconocí justo en el momento en que se le pusieron los ojos como platos al verme, no se si por pensar "¡coño! la tía que pasó de mi, que verguenza", "ostia, pero si es una criaja" (recordemos que aparento 17), "suputamadre pero que fea que es sin maquillar, ¡cagontó!" o una mezcla de las tres. Pero el caso es que no levantó la vista del suelo desde ese momento, ni me miró ni nada de nada.
Yo tampoco sabía dónde mirar, era una situación sumamente incómoda, aunque después racionalizándolo un poco pensé que la situación era más incómoda para él que para mí, y se me puso una sonrisilla de suficiencia. Soy una hija de perra sin sentimientos bruja lo sé, y algún día el karma volverá para castigarme por este momento.

La verdad es que este tema podría dar para una sección aparte, ya si eso otro día cuento cosas un pelín más escabrosas que me ocurrieron hace ya su tiempo.

...Y pensar que yo iba a hacer una entrada hoy sobre los sueños macabros que estoy teniendo ultimamente... la dejo para la próxima ocasión en la que los examenes y el estudio me dejen respirar un poco.

23 de noviembre de 2010

Búsqueda frustrada

El sábado fuimos Dani y yo a buscar níscalos por el pinar que hay delante de su casa, que se supone que ésta es la época en la que empiezan a salir.

Suelen crecer en las raíces de los pinos, y a la hora de recogerlos es conveniente cortarlos y no arrancarlos, para que el sombrero pueda volver a salir. También, si se puede, lo suyo es llevar una cesta para que así vayan cayendo las esporas por el camino y crezcan más.

Dani es quien sabe distinguirlos, porque en teoría yo se qué aspecto tienen pero luego los confundo siempre con setas venenosas, con lo cual soy un peligro andante. Por si alguien no los ha visto nunca pongo una foto (que no es hecha por mi):

Lo que yo no sabía es que los níscalos son hongos y no setas

15 de julio de 2010

La odisea del router, Parte I

Hace exactamente 5 días me compré un netbook bien bonito, con la cosa de que el de mesa se me está muriendo y que lo necesito (quizás necesitar no sea la palabra, pero me sería muy útil) para la universidad. Pondría la ficha técnica pero me parece un poco absurdo, más que nada porque es un netbook, y ya se sabe que los netbooks son todos iguales. Eso sí, diré tres cosas que hacen que haya sido una compra megapro:
-Tarjeta gráfica ATI
-Batería de 6 celdas (aunque la gráfica la sacrifica un poco)
-Pantalla de 11,6 pulgadas.

Pero ahí está, en el armario sin ser usado, ¿por qué? porque en mi casa no tengo wi-fi, es más no tengo siquiera router, sino un módem Speed Touch de Telefónica (ah bueno, que ahora se llama Movistar) del año de la tana. Me compré un módem router inalámbrico en el Corte Inglés, porque yo no necesito a Telefónica para instalar este tipo de cosas. Aaaaaaaaamigo, pues me salió el tiro por la culata.

Sin duda el manual del router pasará a la historia por ser completamente epic, porque tenía solamente 3 páginas (una de ella mostraba cómo conectar 3 tipos de cables rj11 que no servían para nada) en las que se explicaba cómo instalar el router sin tener en cuenta los datos del proveedor, el tipo de IP y el tipo de conexión y encapsulación que tiene mi ADSL. Increíble xD
La verdad es que casi supera a aquella frase que me soltó el ordenador en su día cuando pretendía instalar el módem: "no se puede instalar el modém porque no hay conexión a internet" (pues claro que no hay amigo, claro que no hay, para que cojones me pongo a instalar el módem sino). Eso sí que fué épico.

Conseguí configurarlo por mi cuenta mirando manuales en internet tras unas 20 reconfiguraciones, dar mucho la plasta a algunas personas y actualizar el cotrolador de la tarjeta de red pero internet nunca vino, y después de dos días de desesperación aboluta, derrotada y vencida por ese aparato del demonio que dejó mi ego a la altura del betún, decidí devolverlo.

Ahora estoy esperando un router que he encargado a Telefónica, que me dijeron que lo traerían hoy o mañana, y conociéndolos seguro que no lo traen ni hoy ni mañana pero aún así he madrugado por si acaso y porque estoy sola, pero tengo mucho sueño y se me está haciendo muy duro (no quiero ni pensar cómo estaré el lunes cuando madrugue todavía más para estudiar).

Y hasta aquí el fin de la primera parte de La Odisea del router.
Sinceramente espero no tener que escribir una segunda parte, aunque todo apunta a que así será, porque la informática me odia y Telefónica también (pero en secreto). Seguro que es porque no puntué al comercial que me atendió el otro día.

Continuará...

8 de julio de 2010

PIB (producto interior bruto)

Durante estos días han tenido lugar varios acontecimientos:

-Formateé el pc como medida preventiva sin darme tiempo a guardar nada y acabo de caer en la cuenta de que no tenía las fotos de mi viaje a París guardadas en ningún cd. Estupendo.
-De todas las psp's que hay en el planeta me ha tocado a mí la única que no se puede piratear.
-Salió Camilo Sesto en la tele y me acojoné. No se que se habrá hecho ese hombre pero su cara es muy siniestra y me da mucho miedo (cuando sonríe sobretodo), y quien piense que exagero que mire este video (minuto 4:00) que nada tiene que envidiarle al mítico Trololó guy.
-D. se ha hecho futbolero con esto del mundial y se fue ayer a Ortigueira sin terminar de ver la segunda mitad de la Semifinal contra Alemania. Pobrete mío.
-Ha hecho tanto calor esta noche que cuando me he despertado me sangraba la nariz.

Y el hecho más insólito de todos: Kiara se hizo caca encima de mi escritorio. Este es un acontecimiento digno de mención, porque pensé que nunca llegaría a ocurrir dada su naturaleza gatuna.
La que descubrió el producto interior bruto fue mi madre, que de lejos se pensó que era una goma para el pelo (aún sigo sin explicarme como llegó a esa conclusión) pero al acercase cayo en la cuenta de que se trataba de... UN ÑORDO! un zurullo maloliente y largo cual morcilla de Burgos, por decir algo fino. Estuve a punto de hacerle foto pero solo conozco una persona a la que le apasionen las mierdas ajenas, y no lee este blog, así que me limitaré a hacer una versión light con el paint como las que hace conejito_zombi.

Definitivamente el paint no es lo mío

Mi madre cree que todo ocurrió como consecuencia de su vejez y su demencia senil pero yo creo que simplemente no llegó y se lo hizo donde le pillaba en ese momento. Si hubiesen estado los apuntes de Percepción encima de la mesa, ahora mismo podría decir con toda la razón del mundo que la asignatura es una mierda.

Dentro de lo que cabe, podría haber sido peor, podría haberse cagado en un zapato, en mi almohada, o dentro de una bolsa de patatas fritas. Yo ya no me fío que con esta gata nunca se sabe.

24 de mayo de 2010

Anécdotas del Omegle

Omegle es un sitio donde se puede chatear con extraños de todo el planeta. Las conversaciones son siempre aleatorias, de modo que a menos que des una dirección de e-mail, facebook, o msn a la persona con la que estés hablando lo más probable es que nunca más vuelvas a mantener una conversación con ella. Esto la verdad que está muy bien para la privacidad, porque si no aportas algun dato sobre ti es imposible que la otra persona (el stranger) pueda saber con quién está hablando.
Por supuesto, el idioma que se utiliza en esa web suele ser el inglés, así que se necesita saber desenvolverse un poquito para poder mantener un diálogo en condiciones, pero a la vez también es muy útil para aprender o mejorarlo, que es el motivo por el que suelo meterme yo, porque mi inglés es... poco coloquial xD

Así es como hice mi primer amigo extranjero, un chino muy majete que me enviaba emilios con fotos de su país, contándome lo mucho que le ilusionaba tener una amiga española y bla bla. Yo le respondí durante un tiempo pero llegó un momento en que las respuestas tardaban cada vez más y perdimos el contacto (de hecho a su último e-mail nunca respondí). Espero que me perdone el pobre, allí donde esté ahora.

Después de la experiencia con el chino no volví a darle mi correo a nadie porque... pues porque este tipo de correspondencia implica terminar dando datos muy personales y tampoco me apetece mucho, la verdad. Bueno el caso es que gracias a esta página he podido deducir algunas cosillas: por ejemplo, muchos americanos hacen duras críticas a su sociedad, pero luego se sienten orgullos de la "cultura del honor" en la que están inmersos. Es un poco contradictorio. De hecho la mayoría de los yankis con los que he hablado son un poco subnormales, aunque siempre te encuentras con gente encantandora y que tiene muchas luces. Yo lo achaco a que Norteamérica es muy grande y por eso de 5 yankis con los que hablo, 3 son gilipollas. Un buen ejemplo de ello es esta "conversación" que mantuve hace poco:

Extraño: Hey!
Yo: Hi stranger, what's up?
Extraño: Nothing really, where are you from?
Yo: I'm from Spain, and you?
Extraño: Leesburg
Yo: Where is that place?
Extraño: In Ohio, fucking dumbass.

¿Perdón? ¿Fucking dumbass yo? ¿Acaso se supone que debo saber dónde narices está Leesburg? Oh yankis perdonadme por mi ignorancia!! ¬¬
Si generalizo es porque me ha pasado algo de este tipo bastantes veces, aún recuerdo el día en que otro americano me dijo que no entendía cómo era posible que pudiésemos ver series americanas, que no sabía que llegasen hasta aquí (claro, España está en el culo del mundo, sin lugar a dudas).

Para mí los mejores son los asiáticos, son los más simpáticos y los más abiertos de mente. Ayer hablé con uno sobre comida china, y por fín conseguí saber el nombre de estas cosas tan apetitosas que siempre he querido probar:

Dani y yo las llamábamos "bolichinas"

Pues bien, su nombre chino es "Bao Zi", aunque hay una variante más grande, del tamaño de un puño que se llama "Xiao Long Bao". Tienen salsilla y carne por dentro y se hacen al vapor. Me dijo que algunos occidentales lo llaman "dumplings" (bolas de masa hervida según el Google traductor) pero que no son eso exactamente. Así que la próxima vez que vaya a un chino ya sabré hacerme entender.

4 de mayo de 2010

Pero qué espabilaos

Me estoy haciendo mayor. Yo pensaba todo lo contrario, porque al revés de lo que sería lógico, cada año me vuelvo más infantil (o al menos esa es mi autopercepción), pero parece ser que no, que soy anciana de mentalidad.
Las nuevas generaciones vienen con el reloj biológico adelantadísimo. Supongo que es lo mismo que dijeron mis padres de mí en su día, pero en este caso es cierto. Y como me gusta aportar (al menos siempre que se puede) pruebas empíricas de mis hipótesis, he aquí la que lo corrobora, una conversación mesengeriana con mi prima, que tiene 13 años recién cumplidos:

Yo: ¿Y a ti no te gusta nadie?
Prima: Bueno...
Yo: Uyuyuy, y ¿quién es?
Prima: Es uno, mu guapo, eso es importante, y es un año más mayor xD (viva viva!)
Yo: Pero que superficial eres xD.
Prima: No oye, pero que es mu majo.
Yo: Sisi, ahora arréglalo.
Yo: ¿Y de qué le conoces?
Prima: Pues mi mejor amiga le conocía de un campamento, y le dije que me lo presentara, y me lo presentó! (ahí ahí, directa al grano, como debe ser).
Yo: ¿Y tu le molas?
Prima: Ufff no se... yo creo que si.
Yo: ¿Y en qué lo intuyes?
Prima: Porque se ve coño xD se porta raro conmigo... es simpático conmigo y me sonríe y eso (un auténtico bicho raro, si).
Yo: Pero eso está bien, significa que quiere ser tu amigo.
Prima: ¿Cómo que amigo? ¿SOLO?


¿Solo? Eso digo yo. ¿Cómo que solo?

Lo que yo decía.

18 de abril de 2010

El diluvio

Para que luego digan que lo del diluvio universal es fruto de la invención. Yo ayer vi uno con mis propios ojos, el diluvio del siglo XXI. Me resistía a creer que la naturaleza fuese capaz de este tipo de cosas en plena sierra madrileña, pero no, quedó más que patente que la Biblia no miente (al menos con respecto a las catástrofes naturales), así que a partir de ahora dejaré de ser tan incrédula. Contaré lo que pasó por si acaso los profetas del futuro quieren incluirlo en sus escrituras sagradas.

Hacía muy buena tarde, para qué nos vamos a engañar, así que a eso de las 6 D. y yo decidimos ir a dar un paseo por el campo con la perrilla, que estaba todo muy bonito con sus campanillas, sus flores malvas, sus gamas de verde y sus árboles vistosos recubiertos de musgo.

Tan bonito era el paisaje que cada 3 segundos me paraba a hacer fotos con su móvil (que se me olvidó la cámara, vaya por dios), y como no hemos conseguido averiguar la manera de pasar las fotos del móvil al pc, diré que el campo estaba tal que así, y no exagero:

Que por cierto, anda que no es bonita ni nada esta peli

En nuestro ensimismamiento seguimos caminando felices y danzantes (sobre todo la perrita) por los caminos arbóreos y campestres sin darnos cuenta de la enorme tormenta que se avecinaba (bueno... un poco si que nos dimos cuenta), y no fue hasta que oímos un trueno cuando planeamos el camino de regreso. El trueno que avisaba del chaparrón inminente.

Empezó a llover discretamente, cuando estábamos a dos kilómetros del pueblo, y en cuestión de segundos se inició la tormentaza. No se si alguna vez alguien se habrá duchado con la ropa puesta, pues bien, nosotros ayer si. Jamás había llegado a tal grado de fusión con mi ropa.
Nalilla (la perra) creo que se cagó en nosotros pero bien, ella que odia la lluvia más que ningún ser vivo sobre la faz de la tierra.

Intentamos correr todo lo posible pero ya llegó un punto en que daba lo mismo, además, mi risa me impedía correr (si, en este tipo de situaciones me entra la risa floja, qué pasa). El resultado fue que tras pasar el resto de la tarde intentando secar mi ropa, tuve que volverme a mi casa con ropa de D. y zapatos 3 números más grandes que mi talla normal.

No tengo fotos de ese momento pero quedará para siempre grabado en mi memoria, por lo divertido de la situación y todo eso. El día en que me duché al aire libre, si señor.

¿Dije que no me gustaban los paragüas, no?