Hacía muy buena tarde, para qué nos vamos a engañar, así que a eso de las 6 D. y yo decidimos ir a dar un paseo por el campo con la perrilla, que estaba todo muy bonito con sus campanillas, sus flores malvas, sus gamas de verde y sus árboles vistosos recubiertos de musgo.
Tan bonito era el paisaje que cada 3 segundos me paraba a hacer fotos con su móvil (que se me olvidó la cámara, vaya por dios), y como no hemos conseguido averiguar la manera de pasar las fotos del móvil al pc, diré que el campo estaba tal que así, y no exagero:
Que por cierto, anda que no es bonita ni nada esta peliEn nuestro ensimismamiento seguimos caminando felices y danzantes (sobre todo la perrita) por los caminos arbóreos y campestres sin darnos cuenta de la enorme tormenta que se avecinaba (bueno... un poco si que nos dimos cuenta), y no fue hasta que oímos un trueno cuando planeamos el camino de regreso. El trueno que avisaba del chaparrón inminente.
Empezó a llover discretamente, cuando estábamos a dos kilómetros del pueblo, y en cuestión de segundos se inició la tormentaza. No se si alguna vez alguien se habrá duchado con la ropa puesta, pues bien, nosotros ayer si. Jamás había llegado a tal grado de fusión con mi ropa.
Nalilla (la perra) creo que se cagó en nosotros pero bien, ella que odia la lluvia más que ningún ser vivo sobre la faz de la tierra.
Intentamos correr todo lo posible pero ya llegó un punto en que daba lo mismo, además, mi risa me impedía correr (si, en este tipo de situaciones me entra la risa floja, qué pasa). El resultado fue que tras pasar el resto de la tarde intentando secar mi ropa, tuve que volverme a mi casa con ropa de D. y zapatos 3 números más grandes que mi talla normal.
No tengo fotos de ese momento pero quedará para siempre grabado en mi memoria, por lo divertido de la situación y todo eso. El día en que me duché al aire libre, si señor.
¿Dije que no me gustaban los paragüas, no?
Empezó a llover discretamente, cuando estábamos a dos kilómetros del pueblo, y en cuestión de segundos se inició la tormentaza. No se si alguna vez alguien se habrá duchado con la ropa puesta, pues bien, nosotros ayer si. Jamás había llegado a tal grado de fusión con mi ropa.
Nalilla (la perra) creo que se cagó en nosotros pero bien, ella que odia la lluvia más que ningún ser vivo sobre la faz de la tierra.
Intentamos correr todo lo posible pero ya llegó un punto en que daba lo mismo, además, mi risa me impedía correr (si, en este tipo de situaciones me entra la risa floja, qué pasa). El resultado fue que tras pasar el resto de la tarde intentando secar mi ropa, tuve que volverme a mi casa con ropa de D. y zapatos 3 números más grandes que mi talla normal.
No tengo fotos de ese momento pero quedará para siempre grabado en mi memoria, por lo divertido de la situación y todo eso. El día en que me duché al aire libre, si señor.
¿Dije que no me gustaban los paragüas, no?
me ha pasado eso alguna vez, llega el momento en que ya solo te queda reirte y conformarte, es lo que hay xD. Abrigate k te resfrias
ResponderEliminarAlgo así me pasó una vez y llegué a mi casa hasta con la ropa interior mojada, pero moló.
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