24 de mayo de 2010

Anécdotas del Omegle

Omegle es un sitio donde se puede chatear con extraños de todo el planeta. Las conversaciones son siempre aleatorias, de modo que a menos que des una dirección de e-mail, facebook, o msn a la persona con la que estés hablando lo más probable es que nunca más vuelvas a mantener una conversación con ella. Esto la verdad que está muy bien para la privacidad, porque si no aportas algun dato sobre ti es imposible que la otra persona (el stranger) pueda saber con quién está hablando.
Por supuesto, el idioma que se utiliza en esa web suele ser el inglés, así que se necesita saber desenvolverse un poquito para poder mantener un diálogo en condiciones, pero a la vez también es muy útil para aprender o mejorarlo, que es el motivo por el que suelo meterme yo, porque mi inglés es... poco coloquial xD

Así es como hice mi primer amigo extranjero, un chino muy majete que me enviaba emilios con fotos de su país, contándome lo mucho que le ilusionaba tener una amiga española y bla bla. Yo le respondí durante un tiempo pero llegó un momento en que las respuestas tardaban cada vez más y perdimos el contacto (de hecho a su último e-mail nunca respondí). Espero que me perdone el pobre, allí donde esté ahora.

Después de la experiencia con el chino no volví a darle mi correo a nadie porque... pues porque este tipo de correspondencia implica terminar dando datos muy personales y tampoco me apetece mucho, la verdad. Bueno el caso es que gracias a esta página he podido deducir algunas cosillas: por ejemplo, muchos americanos hacen duras críticas a su sociedad, pero luego se sienten orgullos de la "cultura del honor" en la que están inmersos. Es un poco contradictorio. De hecho la mayoría de los yankis con los que he hablado son un poco subnormales, aunque siempre te encuentras con gente encantandora y que tiene muchas luces. Yo lo achaco a que Norteamérica es muy grande y por eso de 5 yankis con los que hablo, 3 son gilipollas. Un buen ejemplo de ello es esta "conversación" que mantuve hace poco:

Extraño: Hey!
Yo: Hi stranger, what's up?
Extraño: Nothing really, where are you from?
Yo: I'm from Spain, and you?
Extraño: Leesburg
Yo: Where is that place?
Extraño: In Ohio, fucking dumbass.

¿Perdón? ¿Fucking dumbass yo? ¿Acaso se supone que debo saber dónde narices está Leesburg? Oh yankis perdonadme por mi ignorancia!! ¬¬
Si generalizo es porque me ha pasado algo de este tipo bastantes veces, aún recuerdo el día en que otro americano me dijo que no entendía cómo era posible que pudiésemos ver series americanas, que no sabía que llegasen hasta aquí (claro, España está en el culo del mundo, sin lugar a dudas).

Para mí los mejores son los asiáticos, son los más simpáticos y los más abiertos de mente. Ayer hablé con uno sobre comida china, y por fín conseguí saber el nombre de estas cosas tan apetitosas que siempre he querido probar:

Dani y yo las llamábamos "bolichinas"

Pues bien, su nombre chino es "Bao Zi", aunque hay una variante más grande, del tamaño de un puño que se llama "Xiao Long Bao". Tienen salsilla y carne por dentro y se hacen al vapor. Me dijo que algunos occidentales lo llaman "dumplings" (bolas de masa hervida según el Google traductor) pero que no son eso exactamente. Así que la próxima vez que vaya a un chino ya sabré hacerme entender.

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