19 de enero de 2012

Oportunismo

Lo sabía.

Desde que empezó el mes de enero he procurado abrigarme lo suficiente, no pasar mucho tiempo en la calle, y llevar una alimentación más o menos normal porque es en esta época del año cuando mis defensas (que ya de por si dejan mucho que desear) empiezan a caer en picado y me vuelvo vulnerable a todo tipo de virus y agentes externos. Todo con el objetivo de estar como una rosa de cara a los exámenes y aprobarlas todas.

Pues bien, en estos momentos tengo malestar, dolor de garganta y fiebre.
Tengo un examen mañana.
Uno de los exámenes más difíciles de la carrera es dentro de 4 días.
Mi cuerpo ahora mismo es un cúmulo de antigripales y antibióticos.

Me cago en la puta.

12 de enero de 2012

El tipo de la compañía del gas

"...la Teoría bifactorial de Mowrer plantea que el origen de las obsesiones responde a un proceso de condicionamiento." Esa fue la última frase que leí antes de que me desconcentrara el sonido del timbre.
"Qué coño querrá esta vez la vecina" pensé. Para no variar la costumbre, ignoré el timbre y seguí con mis cosas. Un par de segundos después volvió a sonar. Como no tenía intención de hacer creer a la vecina que había alguien en casa, me descalcé y salí al pasillo de puntillas en dirección a la cocina. Por el camino, me quedé mirando la sombra de dos pies que se proyectaban por la ranura de debajo de la puerta.

"Sé que estás ahí..." me pareció oír.

En ese momento me asusté. No me sorprendió tanto el hecho de que hubiesen podido oírme como la voz que había pronunciado aquella frase. Era una voz siniestra, cavernosa. Casi no parecía humana.

"¿Hola? Soy de la compañía del gas". 

Ahora la voz era completamente diferente. Era aguda y dulce, la típica voz de un chico joven. ¿Seguro que lo que había escuchado antes era real? No sabía qué pensar. Lo cierto es que tenía un poco de miedo, pero yo me asusto fácilmente con cualquiera cosa. Siguiendo fiel a mi manía de no abrir la puerta, dije en voz alta:

-Mis padres no están en casa en este momento. Vuelva mejor por la tarde, que seguro que están.
-Ah... ya. De acuerdo. Gracias.

La sombra de los dos pies seguía ahí. ¿Por qué no se iba? Su comportamiento empezaba a resultar un poco extraño. Entonces lo oí. Oí como intentaba forzar la cerradura de la puerta.
Me di toda la prisa que pude y cogí mis llaves. Acto seguido eché el cerrojo de seguridad.
El corazón me latía a mil por hora. Aquel hijo de puta estaba intentando entrar en mi casa, joder, quería robarnos. Era un ladrón, y yo estaba acojonada como nunca lo había estado antes en mi vida.

Entonces el ruido en la cerradura cesó. Vi cómo la sombra de sus pies se movía hasta terminar de desaparecer. Se había ido. 

No sé cuánto tiempo pasó desde entonces, quizás minutos, o quizás horas. Estaba tan asustada que había perdido la noción del tiempo. Volví a oír la cerradura, esta vez abriéndose. ¡Había conseguido entrar!

"¿Hija? Por favor contéstame". Era una voz que sollozaba. La voz de mi madre.

-¡Mamá!
-Dios mío, ¿estás bien? He venido tan rápido como he podido. Pensé que te había pasado algo malo. Tenía tanto miedo... menos mal que no te ha pasado nada. Gracias a dios.
-Mamá, no entiendo nada, me estás asustando.
-Al parecer alguien ha conseguido entrar en casa de algunos vecinos.
-¿Un ladrón? Joder, aquí también ha intentado entrar, pero conseguí cerrar bien a tiempo. ¿Qué es lo que les han robado?
-¿Robado? No hija no. No les han robado nada. Los han encontrado muertos.



...

Y justo en ese momento me he despertado esta mañana. Odio cuando se avecinan los exámenes porque siempre tengo sueños perturbadores como éste, pero bueno, al fin y al cabo solo ha sido un sueño. Me he puesto a estudiar el examen de esta tarde cuando de repente han llamado al timbre.
"Joder, esto es de coña", he pensado. Como no me gusta abrir cuando estoy sola en casa he pasado del timbre y he seguido a mi rollo. Entonces han llamado por segunda vez.

"Soy de la compañía del gas", he oído que decían al otro lado de la puerta.

Adivinad quién se ha cagado de miedo.

7 de enero de 2012

Nuevo Flickr

Siempre que se acercan los exámenes me da por registrarme y abrirme cuentas nuevas en sitios variopintos en lugar de ponerme a estudiar (que es lo que debería estar haciendo en estos momentos). Esta vez le ha tocado de nuevo a Flickr.

Hace unas semanas decidí que iba a subir todas las fotos que hiciera a partir de este momento a Tumblr, porque el límite de 200 fotos de Flickr me parecía un poco coñazo y yo ya rondaba las 140 en mi cuenta, así no tendría que contenerme a la hora de publicar las fotos que me fuesen saliendo.
Por alguna extraña razón (procrastinación pura y dura en realidad) me ha dado por replantearme el tema y he pensado que además de subirlas a Tumblr, también las voy a poner en Flickr, pero en menor cantidad, seleccionando sólo las que más me gusten, y como tengo la cuenta próxima a las 200 he terminando haciéndome uno nuevo.


Solo un día y ya me he tenido que contener para no subir tropecientas. Dentro de un mes lo tengo petao de fotos de Kiara, lo veo.

6 de enero de 2012

Reyes Majos

Y digo majos porque en teoría no tendrían por qué haberme regalado nada más, ya que yo ya tuve mi regalo el día 25. Bueno miento, si que me esperaba un libro, cosa que salió de mi madre (juro que yo no tuve nada ver). Lo que no sabía era qué libro iba a ser, porque me encargué de hacer una lista y decirle que eligiera el que más rabia le diese. Cuál ha sido mi sorpresa al encontrarme esta mañana con todo esto:


La conjura de los necios + 1984 + Mochila + Bombones + Chicles de sandía.

La mochila me hacía mucha falta porque la otra que tenía (y que ahora mismo está en la basura) se estaba desintegrando y el día menos pensado se me iba a terminar de romper del todo por la parte de abajo en el momento más inoportuno. Supongo que mi madre, como cualquier madre con fobia a las cosas rotas, se dió cuenta y decidió ponerle remedio.

Cuando he hecho limpia en la antigua mochila antes de tirarla he encontrados propagandas, papeles y notitas que podrían considerarse auténticas joyas del jurásico, y lo mejor de todo, un bollo de chocolate totalmente aplastado todavía dentro del plástico. He llegado a la conclusión de que acumulo mierda (y de que tendría que haber hecho foto para documentar mi Síndrome de Diógenes).

Los bombones son tradición, pero nunca me los espero. Como puede verse en la foto me he zampado casi la mitad, y como siga a este ritmo sólo me van a durar hasta mañana.

Me siento mal, yo no me merezco tantas cosas ;_;

1 de enero de 2012

Feliz año


Se supone que pone 2012, si.

Y ahora marcho rauda a casa de unos amigos a ver pelis de miedo hardcore y a echar la noche.
Pasadlo bien, hagáis lo que hagáis.