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4 de marzo de 2012

Venía yo a contar algo

Hoy vengo a hablar un poco de mí, lo cual no es nada raro si tenemos en cuenta que en este lugar siempre hablo de mí. Pero hoy precisamente mi intención no es hablar de algún hecho objetivo que me haya ocurrido sino de mi visión de este momento. De cómo me va. De cómo me encuentro.

Objetivamente me va bien, pero no me encuentro tan bien. Creo que ya he comentado en alguna ocasión que prácticamente vivo en la universidad y que suelo llevarme una carga de trabajo considerable a casa. La única manera que tengo de aprovechar un poco más los días y dedicarme algo de tiempo a mí misma es trasnochar entre semana. Dormir poco se ha convertido en una especie de hábito y rutina de la que me cuesta salir. Gracias a dormir un par de horas menos puedo dedicarme a cosas que me hacen muchísima falta: leer (aunque sean 10 páginas), ver alguna película, jugar a videojuegos y echar un vistazo a las cosas que se cuecen por internet. Cuando digo que me hacen falta lo hago en el sentido más literal posible, es eso o volverme loca.

El problema de toda esta falta de sueño en general es que estoy cansada. Muy cansada. Y un pelín irascible. También me planteo con mucha frecuencia hasta qué punto me gusta lo que hago ahora mismo, lo que estudio, la formación profesional que estoy recibiendo. Me lo pregunto todos los días y conforme más me lo pregunto más aspectos negativos encuentro. Hay cosas que no me trago, que no me creo y que no me convencen en absoluto, por decirlo de alguna manera. Pero bueno, las apariencias engañosas y las triquiñuelas a las que se dedican las universidades son otro tema diferente.

A menudo se me ocurren mil ideas estupendas para plasmar aquí y para enseñaros, pero me cuesta llevarlas a la práctica. A veces es por falta de tiempo, a veces es por pereza y otras es porque al intentar poner en orden toda esa maraña de ideas no sale nada. Nada, en blanco. Es frustrante. El otro día me pasó algo parecido en un foro y salí con el rabo entre las patas, aunque no tenga mucho que ver.

Sin embargo me apetece mucho escribir. Estoy escribiendo una historia desde hace algunos meses, y va a paso lentísimo. Tal y como está el panorama ahora irá más lento aún, pero ahí está, adquiriendo una forma que nunca tengo prevista. Escribo para mí, pero también a veces me hace falta escribir para otros, para contar, vaya. Y me gustaría poder hacerlo con más frecuencia y no tener esto medio abandonado, que me da hasta lástima.

He pensado incluso empezar una nueva bitácora en un nuevo lugar donde poder contar las mismas cosas en otro formato diferente, o contar cosas distintas con el mismo formato, la verdad no lo tengo nada claro. Lo mismo me viene bien, o lo mismo es una tontería. Quién sabe.
Sea como sea, estaríais todos invitados, eso por supuesto.

¿Notáis el tono dubitativo? Así me paso los días últimamente, pensando mucho y sin concluir nada. Pienso tanto (curiosa expresión, como si el pensamiento se pudiese contabilizar), que a veces tengo la sensación de que todo lo que hago, escribo o digo ya ha pasado antes, en mi pensamiento. Es como un déjà vu asqueroso que se me pega como una lapa.

"Pero esta tía que cojones quiere decirnos" pensaréis. Pues no lo sé, vine con la intención de explicar algo y al final esto se ha terminado convirtiendo en un desahogo incomprensible.

Ah si, que yo venía a contar cómo me encuentro. Pues así.
Y poco más.


6 de enero de 2012

Reyes Majos

Y digo majos porque en teoría no tendrían por qué haberme regalado nada más, ya que yo ya tuve mi regalo el día 25. Bueno miento, si que me esperaba un libro, cosa que salió de mi madre (juro que yo no tuve nada ver). Lo que no sabía era qué libro iba a ser, porque me encargué de hacer una lista y decirle que eligiera el que más rabia le diese. Cuál ha sido mi sorpresa al encontrarme esta mañana con todo esto:


La conjura de los necios + 1984 + Mochila + Bombones + Chicles de sandía.

La mochila me hacía mucha falta porque la otra que tenía (y que ahora mismo está en la basura) se estaba desintegrando y el día menos pensado se me iba a terminar de romper del todo por la parte de abajo en el momento más inoportuno. Supongo que mi madre, como cualquier madre con fobia a las cosas rotas, se dió cuenta y decidió ponerle remedio.

Cuando he hecho limpia en la antigua mochila antes de tirarla he encontrados propagandas, papeles y notitas que podrían considerarse auténticas joyas del jurásico, y lo mejor de todo, un bollo de chocolate totalmente aplastado todavía dentro del plástico. He llegado a la conclusión de que acumulo mierda (y de que tendría que haber hecho foto para documentar mi Síndrome de Diógenes).

Los bombones son tradición, pero nunca me los espero. Como puede verse en la foto me he zampado casi la mitad, y como siga a este ritmo sólo me van a durar hasta mañana.

Me siento mal, yo no me merezco tantas cosas ;_;

30 de octubre de 2011

Preguntas recurrentes

Sabía que tarde o temprano terminaría llegando este momento, aunque esperaba que las cosas fluyesen de un modo diferente. Estoy en una etapa de mi vida un tanto extraña, para ser sincera. No me van las cosas nada mal, estoy feliz y me considero bastante afortunada en general, pero no van por ahí los tiros, se trata de otra cosa. Supongo que es inevitable que todos en algún momento de nuestra vida, trayectoria estudiantil o lo que sea, nos hagamos preguntas. Desde hace un tiempo yo no paro de hacerme las mismas: "¿Es esto lo que quiero? ¿Realmente es lo mío?". Son pensamientos demasiado recurrentes.

Estoy desmotivada con mi carrera, esa misma que adoraba y que defendía a capa y espada. La misma que ahora no me suscita nada. Simplemente la hago de manera un poco autómata, estudio, apruebo, estudio, apruebo, estudio, apruebo. Hace un par de años mi meta era trabajar de esto, ahora es terminarla, a secas.
Ignoro cómo está el panorama en esa jungla de ahí fuera, y lo voy a seguir ignorando hasta que lo experimente, pero es algo que me asusta y me desanima a partes iguales. No sé hasta que punto seguir centrada en una rama como la Psicología va a ser una pérdida de tiempo o una inversión. ¿Y si no es lo mío? No sé qué hacer cuando la termine, si buscar trabajo en general, buscar trabajo de esto, seguir ampliando mis estudios en Psicología o empezar con otra cosa. No sé.

Sé que esta especie de crisis no es diferente de las crisis existenciales que tenemos todos, y también sé que pasará cuando sepa encaminarme, pero hasta entonces estoy perdida.

Si echo la vista atrás con respecto a cuando empecé veo que he aprendido infinidad de cosas, que no tengo un conocimiento trivial. Pero estoy a un año de terminar y veo que aún con todo es insuficiente, no estoy nada preparada, o esa es mi percepción al menos.

Todo el mundo me dice que no me preocupe, que la vida se termina abriendo camino de un modo u otro, pero el hecho de no poder controlar algunas variables me perturba, porque ni siquiera soy capaz de decidir qué es lo que quiero hacer. Tengo 21 años y aún desconozco qué facetas destacadas de mí debería explotar. Desconozco incluso si tengo facetas destacadas.

No tengo un Plan A, tampoco tengo un Plan B.

2 de octubre de 2011

Regalos

Hace ya más de una semana que fué mi cumpleaños, pero he seguido teniendo regalos hasta este fin de semana.
Me siento poco merecedora de todas las cosas bonitas que me han regalado, han sido muchísimas. Empezaré por orden:


Botas Martens: Iban a ser un autorregalo pero mi madre se ofreció a pagármelas, aunque al final sólo le dejé poner la mitad. Tengo una especie de obsesión insana por las botas de este estilo y hay caprichos que me sabe realmente mal consentir (que no consentirme). Me encantan pero me están destrozando los pies, cosa mala. Al principio pensé que sería algo perenne pero ya he conseguido domar una de las botas a base de Nivea y calcetines gordos, la otra parece que se me resiste todavía, espero que por poco tiempo D:



Porno, de Irvine Welsh, que aunque el título engañe es la segunda parte de Trainspotting.
Black Stories, un juego de cartas cuyo método de juego es básicamente el mismo que el del ¿Quién es Quién? y es genial. Según mi madre mis amigos de la universidad tienen una imagen horrible de mi, guarrerías y cosas macabras. La verdad es que no se equivoca.

Ahora los regalos de Dani:
The Sandman, que desde que JapiBrein hizo la reseña del volumen 1 en su blog lo quise, es más, lo amé sin haberlo siquiera leído. ¡Y una Kokeshi! Es una muñequita que se inspira en las tradicionales japonesas. La mía se llama Eika y simboliza el éxito (H).

Conejito también se molestó en enviarme algo que me hizo muchísima ilusión, un Moleskine edición Pacman, para más inri, porque ella es así de bonica, y eso que no tenía por qué. Y también una tableta de chocolate blanco (mi favorito), pero no aparece en la foto porque duró un abrir y cerrar de ojos, y eso que yo casi ni lo caté. Cogí 3 onzas de ná y me reservé el resto como hacía el pobrecito de Charlie en Charlie y la Fábrica de chocolate, pero al día siguiente cuando me levanté ya no había más. El ente ninja que se la zampó te está muy agradecido ;_;

Mis amigas de la infancia me regalaron un jersey kurtcobainesco de los que tanto me gustan a mí. No tengo foto pero os lo imagináis, digo yo.

Y ya por último la mayor sobrada que me han regalado en toda mi vida: un ordenador nuevo, nono, qué ordenador, un pepinaco nuevo para gamers frustrados como yo. Me da hasta cosa contar que ha sido un regalo de cumple, es demasiado. Que por otra parte no sé si va a ser muy contraproducente eso de recuperar el tiempo perdido, miedo me doy.

Edit: Se me olvidó mencionar que también me han regalado una ilustración, cuando la tenga físicamente la enseñaré.

15 de julio de 2011

Stalkearse a uno mismo

Ayer quedé con mis amigas de toda la vida, y como ya viene siendo habitual surgieron temas sobre antiguos compañeros de clase y antiguos conocidos, gente que sigue y gente que ya no está, gente de la que sabes su vida entera sin necesidad de preguntar y gente que está desaparecida. En especial me interesé por este último grupo, y por una persona en concreto de la que, efectivamente, casi nadie sabe nada. Como sentía curiosidad por saber qué tal le iba y no tenía medio de preguntarle, al llegar a casa me puse a stalkearla, o a intentarlo al menos, cosa que me llevó bastante tiempo porque parecía que no hubiese rastro de ella por internet. Pero al final encontré algo y de ahí llegué a todo lo demás (no demasiadas cosas, porque al parecer no hace vida por estos lares). Me sorprendió ver a qué se dedica ahora, ha cambiado, me gusta. Y las cosas parece que le van bien, así que me alegro por ella.
Debería haberle escrito algo pero me hubiese sentido demasiado acosadora, y pensándolo fríamente tampoco consideré que hubiesémos tenido una relación de amistad, así que lo omití. Soy así.

Mientras buscaba sus actuales cuentas en diferentes plataformas de internet me fui topando con las antiguas, como el ya más que olvidado fotolog, y entonces fué cuando me encontré conmigo misma, o mejor dicho, con mi yo de hace 6 años. Mi primer fotolog, algo que ni recordaba tener.

Fue una sensación entre nostálgica y desagradable leer lo que escribía y cómo me sentía con 14/15 años. No me reconocí, y aunque no me averguenzo de lo que expresaba, no me gustó leer cómo lo expresaba. Fue como leer a otra persona diferente a mi. Si tuviera que definir mi manera de ver el mundo por aquel entonces, me costaría mucho decidir si utilizar la palabra emo o bipolar. Probablemente ambas.

La nostalgia vino al ver lo bien que me llevaba con la gente, los comentarios de antiguos amigos y compañeros que han quedado en nada, y que si me los cruzase ahora mismo probablemente las únicas palabras que intercambiaría serían "hola" y "adiós". Lo abiertamente que expresaba todo y a todos, cuando ahora me cuesta lo indecible decir a la gente que quiero que la quiero. Lo poco prejuiciosa que era por aquel entonces, y lo mucho que me preocupaban temas que ahora mismo me serían totalmente indiferentes.

Decidí cerrar esa cuenta para en cierto modo terminar esa etapa de mi vida que ya no está, y me costó sudor y lágrimas recordar correos y contraseñas que hace literalmente lustros que no utilizo, así que he pasado la mitad de la noche en vela intentando hacer memoria. Pero lo he conseguido finalmente, et voilá, etapa cerrada.

También cerré en su día mi fotolog habitual de siempre, en parte porque me avergonzaba que ciertas cosas que escribía se vinculasen con mis fotos (porque por aquel entonces el anonimato me la refanfinflaba), y en parte para evitar que los stalkers (si esque los ha habido alguna vez) pudiesen llegar a él.

Ahora lo que me ronda por la cabeza es, cuando relea este blog o mis otras cuentas de internet dentro de 5 ó 10 años, ¿sentiré la misma sensación que sentí anoche al leerme a mí misma? ¿Me avergonzaré de lo que soy ahora o quizás de lo que no soy?

Sea como sea, remover el pasado es triste.

24 de febrero de 2011

Síndrome de Diógenes

El otro día me di cuenta de que en mi cartera estaban desapareciendo monedas, aunque realmente el peso de la cartera en sí seguía siendo el mismo. Tras un par de días investigando cual podía ser el origen del problema llegué a la conclusión de que quizás se había roto el trozo de tela que separa los dos compartimentos del monedero, y que las monedas se colaban por ahí. Abrí el monedero y efectivamente, todas aquellas monedas desaparecidas se habían materializado en ese lado (que está lleno de cosas random).

Osea que tengo la cartera rota, inclusive la parte donde guardo los billetes (ahora se pueden colar por arriba o por abajo) y es algo que me fastidia mucho porque por nada del mundo quiero cambiarla por otra, me encanta la que tengo, y no soy capaz de admitir que tarde o temprano quedará inservible, como todas las cosas a las que se dan uso.

Esta es mi cartera, rota por dentro pero impecable por fuera. Me pega, ¿verdad?

Aunque pensándolo bien, no me extraña nada que se haya roto teniendo en cuenta la cantidad de monedas que guardo dentro, de hecho la cartera pesa lo suyo. Por mera curiosidad decidí sacar todo el contenido para ver más o menos cuáles eran las cosas que había ido recolectando y metiendo desde la última vez que hice limpia. El resultado fue éste:

Pues que para lo muchísimo que pesa tampoco hay tanto

Yo diría que guardo más o menos lo mismo que todo el mundo: dineros en general, entradas de sitios de ocio, carnés, fotografías y chorradas. Eso sí, me he dado cuenta de que tengo una obsesión insana por guardar billetes de autobús. Ahí están todos los que he sacado durante los últimos dos años más o menos, de casi todas las veces que he ido a ver a Dani a su casa (que vive en zona C2, por si sirve de aclaración). Gracias a eso me he dado cuenta de que en un año han subido el precio del billete más de 30 céntimos. El año que viene ya redondearán a los 5 euros, si total...

LLevo una carga excesiva de calderilla, pero es por culpa de las máquinas de mi facultad, que me devuelven todo el cambio en monedas de 5 céntimos. Soy bastante pobre ahora mismo, ni siquiera sé que hacen ahí esos 5 euros, supongo que los reservaré para emergencias... cotidianas, como chocolate, un sandwich o unas fotocopias de última hora.

Las cosas secretas son una carta amorosa, la contraseña de mi expediente (uso tantas contraseñas que se me olvida continuamente) y... un papel con números aleatorios que no sé de dónde han salido, pero alomejor un día los uso para jugar a la lotería y me toca algo.

Recuerdos de todo tipo

También guardo billetes de tren y autobús de cuando estuve en Irlanda, así como entradas a algunas de las cosas que visitamos, la entrada del Expocómic de hace 4 años y entradas de cine (que ni recordaba llevar encima) de Hellboy II, Underworld (ni se puede leer ya) y la peli que me llevaron a ver el día de mi cumpleaños. Y una Magic del mazo verde en inglés, que tiene valor sentimental para mí (pero advierto que a las Magic he jugado 4 veces en mi vida y no me terminan de convencer).

 Me debes 15 pavos enano, ponme la pasta en la mano

Y por último las joyas de mi cartera: un billete de 5 dólares y una libra. Lo curioso esque yo nunca he viajado ni al Reino Unido ni a USA, pero son regalos que me han hecho y me gustan. Sobretodo el billete, aunque creo que con los de 5 dólares no se puede hacer la doblez esa con la que se terminan viendo las torres gemelas en llamas, y tampoco ha sido usado para esnifar una raya de a saber qué (porque es nuevo) pero ¡es dinero de otro continente! Mola, no hay más.
Ahora que recuerdo antes tenía también un peso chileno, pero era idéntico a una moneda de dos euros y lo metí en una máquina por error. Coló, que es lo gracioso.

Estoy por coger todas estas cosas y meterlas en una cajita para que no se pierdan, aunque en mi casa son muy dados a tirar cosas sin preguntar y no sé yo.

6 de enero de 2011

Ya vinieron los Reyes

Y me despertaron estrepitosamente para que abriésemos los regalos todos a la vez.
Parece que el día de Reyes les hace casi más ilusión a mis padres que a mí. Todos los años hacen la misma pantomina: uno de los dos abre la puerta del salón y asoma la cabeza para ver si hay algo. Después me mira y me dice "Jooo vaya, parece que este año nada de nada", y luego "¡Que noooooo! ¡que es broma!".
LLevan haciéndolo desde que tengo uso de razón, y ya empieza a ser un poco avergonzante pero en el fondo me gusta, porque consiguen que me ponga nerviosa y quiera entrar corriendo a ver que cosas hay.

 Me han caído tropecientos regalos, he debido ser excesivamente buena este año:

Foto pésima como pocas

Y además algunas de ellas las puse hará cosa de unas semanas en esta lista.
Yo lo único que me esperaba era el bolso y el libro de Murakami, que aún no lo he empezado a leer porque estoy en estos momentos devorando la segunda novela de Millenium (en mal momento, porque tengo los examenes en poquísimo). El cuaderno Moleskine me ha hecho una ilusión tremenda, y ya he pasado algunas cosillas que tenía pendientes desde hace meses o incluso años. Afortunadamente, aún me quedan más de 180 páginas para seguir escribiendo cosas que vayan surgiendo. Mis padres incluso se sorprenden de que esté tan contenta con el dichoso cuadernito, y más aún se sorprendieron con el precio del mismo (no me extraña), que al parecer la marca tiene renombre por personajes de la talla de Hemingway y Van Gogh. Tanto si es verdad su historia como si no, a mi ya me han cautivado, qué le vamos a hacer.

La colonia no me la esperaba para nada y tampoco el ratón inalámbrico, aunque me hacía mucha falta porque justo cuando me regalaron el otro por mi cumpleaños se fastidió el que utilizaba en el de mesa y tuve que usarlo provisionalmente hasta que comprase uno nuevo.

Los Ferrero Rocher son un clásico ya, son mis bombones favoritos y siempre siempre me regalan una cajita por Reyes, pero casualmente nunca cuento con ello, que no me lo espero vamos.

A los regalos de la foto hay que sumarle una chupa (*_*), un pijama y el dinero que me dieron mis abuelos en Nochebuena. Tengo una suerte del copón. Bueno eso y los 98459839045 cd's que se ha autorregalado mi padre de Deep Purple y otros grupos, que aunque no son míos pues yo también los puedo disfrutar xD (¿entendéis ahora por qué no tengo música en el ordenador?).

Y hablando de música, Los Reyes Magos también han pasado por aquí y han seguido a rajatabla lo que dijo conejito zombi, así que ale, canciones para todo el mundo en este link de Spotify.
Al principio tenía pensado hacer una lista de doce canciones, una por mes, donde cada una expresase algo de lo que me hubiera ocurrido durante ese mes. Me resultó un poco complicado escoger una solo y doce me parecían muy pocas, así que al final se me ha ido la mano añadiendo canciones a la lista y me he dejado de significados ocultos y tonterías. Ahí están todas (o casi todas) las que he estado escuchando sin parar durante el 2010 (y que sigo escuchando en 2011). Hay un poco de todo, desde country hasta death metal, pero todo en la dinámica de mis gustos; y también intenté no repetir ningún grupo para que no se hiciese cansino pero con R.E.M y Soundgarden me resultó imposible. Bueno que me enrollo, a ver qué tal os parece.

¡Felices Reyes pues!

Edit: Dejo en este link la lista de canciones a petición de Thanatos para todos aquellos que no tengan Spotify.

24 de diciembre de 2010

Ahora sí que sí....

....Estamos a día 24 así que ya va siendo hora de desear Felices Fiestas y ese tipo de cosas.
Es mi casa la Nochebuena es sinónimo de encuentro familiar que empieza bien y termina desastrosamente mal, o mal a secas, según se de. No es una exageración, es prácticamente una norma que de no seguirse a rajatabla puede terminar creando una especie de paradoja espacio-temporal que iniciaría una cuenta atrás para la destrucción del universo (igualito que en Donnie Darko, o en Lost sin ir más lejos).

Sea como sea, en todos sitios cuecen habas y además, siempre hace ilusión reunirte con familia que hace tiempo que no ves. Yo por lo general me emocionaba mucho con la idea de ver a mis primos, pero este año vamos a casa de mis abuelos paternos (en donde no tengo primos) así que lo que me hace ilusión es poder elaborar teorías acerca del final de Origen con mi tío, que es diez veces más cinéfilo que yo.

No pinta del todo mal la cosa.
Que paseis todos una feliz Nochebuena :)

12 de diciembre de 2010

Regalos ajenos de cumple

Ayer Dani cumplió 22 añetes. Los cumplió a regañadientes y poquito le faltó para gritarle a los 22 que se fuesen a tomar viento fresco, que el quiere tener 21 para siempre. Como no logré hacerle ver lo bonito y simétrico que es el número 22 le soborné con regalos: "No birthday, no gifts". ¡Si esque no falla! Es psicología básica.

Le tenía (y le tengo) preparados 3 regalos, que aún así sigo pensando que son pocos, el se merece muchos más. Uno de ellos no es técnicamente un regalo, pero era una sorpresa, y digo "era" porque me traicionó el subconsciente un día y le desvelé lo que era sin quererlo ni saberlo. Intenté disimular pero no coló. Casualmente a él le pasó casi lo mismo con el regalo de mi cumple. ¡Si esque todo lo malo se pega!


9 de diciembre de 2010

Estoy acojoná: acerca de mis miedos irracionales y algunas pequeñas manías

Quedarse sola en casa por las mañanas tiene sus ventajas y sus desventajas.
La gran ventaja es que tengo libertad para hacer lo que me apetezca en cada momento. Puedo alterar el orden de mi rutina diaria a mi gusto, sin que a nadie le extrañe ni me lo reproche. Puedo levantarme, ducharme, estudiar, estar en el ordenador, hacerme la comida... o puedo cambiar el orden y levantarme, estar en el ordenador, ducharme, estudiar, hacerme la comida... así hasta un sinfín de posibilidades.

Sin embargo, yo que soy una cagada y altamente susceptible con las cosas de miedo, a veces me acojono estando sola. Todo tiene su explicación, claro está, si no pasa nada "raro" no tengo miedo, pero otras veces...

 Este edificio está fatal construido. Las paredes no se de qué estarán hechas, pero oigo a los vecinos como si estuviesen dentro de mi casa. A los de al lado no tanto, pero a los vecinos de arriba si, cada vez que andan, abren o cierran puertas es como oirles dentro de las habitaciones. Estoy acostumbrada pero en días en los que soy más sensible a estas cosas por alguna u otra razón me da miedo salir de mi cuarto y encontrarme a saber qué o quien enmedio del pasillo, andando a sus anchas.

Las ventanas también están mal hechas. En teoría deberían quedar herméticamente cerradas pero se cuela siempre un poco de aire y eso hace que muchas veces las cortinas se muevan solas aún estando las ventanas cerradas. Yo caí en la cuenta de eso un día que estaba tranquilamente leyendo en la cama por la noche, y  me faltó tiempo para salir de la habitación corriendo. Después me puse a investigar (si, eso mismo que hacen en las pelis de miedo antes de que algo les asesine de repente) y encontré la causa, pero tuve que echarle valor.

Pero lo peor es el baño. Justo encima del plato de ducha hay un pequeño conducto de ventilación que debe dar a la calle, porque se oye todo lo de fuera en el baño. Hay un colegio pegado al edificio donde vivo, y justo cuando me estaba duchando (casualmente a la hora en que terminan las clases) he empezado a escuchar niños riéndose y cantando dentro de mi baño. Ha sido muy siniestro y ya me ha dejado con el miedo en el cuerpo porque, aunque sé perfectamente la explicación racional, la imaginación no tiene límites y yo me he empezado a imaginar cosas muy macabras y terroríficas conmigo como protagonista.


A lo largo de mi vida, he visto/escuchado/leído/me han contado cosas tan raras que hay algunas que por mucho que quiera no puedo borrar de mi mente. Esas cosas han dado lugar a manías que me hacen tener más miedo si cabe, pero esque no lo puedo evitar. Algunas son:

-Me dan miedo los espejos. Bueno, no tanto los espejos sino su colocación. Por ejemplo, soy incapaz de mirarme en un espejo donde se refleje todo un pasillo (en mi casa hay uno así) porque me acojona pensar que podría ver a alguien detrás de mi, al fondo del pasillo. Al lavarme la cara, nunca agacho la cabeza porque me da miedo levantarla y ver una cara que no es la mía, así que cuando me la lavo directamente me echo agua encima, así que lo que lo salpico todo (xD). Y jamás jamás jamás de los jamases tendría un espejo grande en mi habitación, sobretodo si se refleja mi cama (esto último está basado en un hecho verídico que ocurrió en mi familia y que me quita el sueño cuando lo pienso).

-Cuando me leí IT (no he visto la peli) hubo una parte que me marcó: cuando el niño gordito está cruzando un puente y el maldito payaso intenta agarrarle los pies. Es una tontería pero esa escena me angustió muchísimo, y desde entonces cada vez que cruzo un puente sola lo hago corriendo, por si acaso.
    Esas son mis dos manías más importantes. Había más, pero como eran a raíz de cosas que no me han impactado tanto al final he terminado por superarlas, aunque queda algún que otro resquicio. La de los espejos me perturba demasiado, estuve buscando información hace un tiempo (intentaba quitarme el cangelo pero conseguí el efecto contrario) y hay muchas supersticiones y cosas raras acerca de ellos, alomejor no es un miedo tan irracional como parece.

    25 de septiembre de 2010

    Regalos de cumpleaños

    Acabo de llegar de celebrar mi cumpleaños viendo una película en el cine (aunque ayer también lo celebré, pero en un restaurante), y como todo el sueño que tenía se me ha pasado en el viaje de metro aprovecho y hago ahora la actualización que en un principio iba a hacer mañana: la de mis regalos de cumpleaños. La verdad que han caído más cosas de las que esperaba, y todas me han hecho mucha ilusión.

    Los voy a ir poniendo en el mismo orden en que me los han ido regalando.

    23 de septiembre de 2010

    Me hago mayor

    Pues a pesar de que según el conejo mi cumple ha sido hace dos días (y sigo sin entender porqué), la fecha real de mi cumpleaños es hoy.

    20 años ya, estaría bien tener para siempre esta edad, la frontera entre la adolescencia y la adultez, pero qué le vamos a hacer.

    Cada vez odio más las felicitaciones vía Tuenti, son tan... no sé, tan obligadas. Pero lo importante es que la gente que me hacía ilusión que me felicitara lo ha hecho, así que con esto me contento, que bastante es ya. Además, me esperan tres días de celebraciones, como los romanos!
    Happy birth day to me :3

    7 de septiembre de 2010

    Novedades y sucesos

    Estos días he estado dedicándome casi exclusivamente al test musical, y aunque todavía le queda para rato voy a cambiar un poco la dinámica de estas últimas actualizaciones porque está empezando a rallarme y porque me apetece contar mi vida, que hace tiempo que no lo hago.

    Los examenes de septiembre me han robado tiempo de mi verano y me han enclaustrado en la habitación pero están llendo mejor de lo que esperaba. De las 3 que me quedaron he conseguido aprobar una (Psicometría), así que puedo decir que se ha obrado el milagro. Al siguiente examen no me presenté y mañana tengo el último que espero aprobarlo, es más VOY A APROBARLO.

    Por otro lado, al final conseguí encontrar precios asequibles para volar a Irlanda en Octubre y voilá! billetes al canto. Son un montón de vuelos (4 concretamente) porque no hay vuelos directos a Cork, y tenemos que ir primero a Dublín pero aún así ha sido más barato de lo que tenía en mente. Por fiiiiin! seguramente me de un colapso el día que haya que imprmir las tarjetas de embarque, y para qué negarlo, en los despegues sufriré un acojonamiento transitorio (como ya me pasó en el viaje a París) pero todo sea por nuestro "veraneo de Octubre".