Osea que tengo la cartera rota, inclusive la parte donde guardo los billetes (ahora se pueden colar por arriba o por abajo) y es algo que me fastidia mucho porque por nada del mundo quiero cambiarla por otra, me encanta la que tengo, y no soy capaz de admitir que tarde o temprano quedará inservible, como todas las cosas a las que se dan uso.
Esta es mi cartera, rota por dentro pero impecable por fuera. Me pega, ¿verdad?
Aunque pensándolo bien, no me extraña nada que se haya roto teniendo en cuenta la cantidad de monedas que guardo dentro, de hecho la cartera pesa lo suyo. Por mera curiosidad decidí sacar todo el contenido para ver más o menos cuáles eran las cosas que había ido recolectando y metiendo desde la última vez que hice limpia. El resultado fue éste:
Pues que para lo muchísimo que pesa tampoco hay tanto
Yo diría que guardo más o menos lo mismo que todo el mundo: dineros en general, entradas de sitios de ocio, carnés, fotografías y chorradas. Eso sí, me he dado cuenta de que tengo una obsesión insana por guardar billetes de autobús. Ahí están todos los que he sacado durante los últimos dos años más o menos, de casi todas las veces que he ido a ver a Dani a su casa (que vive en zona C2, por si sirve de aclaración). Gracias a eso me he dado cuenta de que en un año han subido el precio del billete más de 30 céntimos. El año que viene ya redondearán a los 5 euros, si total...
LLevo una carga excesiva de calderilla, pero es por culpa de las máquinas de mi facultad, que me devuelven todo el cambio en monedas de 5 céntimos. Soy bastante pobre ahora mismo, ni siquiera sé que hacen ahí esos 5 euros, supongo que los reservaré para emergencias... cotidianas, como chocolate, un sandwich o unas fotocopias de última hora.
Las cosas secretas son una carta amorosa, la contraseña de mi expediente (uso tantas contraseñas que se me olvida continuamente) y... un papel con números aleatorios que no sé de dónde han salido, pero alomejor un día los uso para jugar a la lotería y me toca algo.
Recuerdos de todo tipo
También guardo billetes de tren y autobús de cuando estuve en Irlanda, así como entradas a algunas de las cosas que visitamos, la entrada del Expocómic de hace 4 años y entradas de cine (que ni recordaba llevar encima) de Hellboy II, Underworld (ni se puede leer ya) y la peli que me llevaron a ver el día de mi cumpleaños. Y una Magic del mazo verde en inglés, que tiene valor sentimental para mí (pero advierto que a las Magic he jugado 4 veces en mi vida y no me terminan de convencer).
Me debes 15 pavos enano, ponme la pasta en la mano ♪
Y por último las joyas de mi cartera: un billete de 5 dólares y una libra. Lo curioso esque yo nunca he viajado ni al Reino Unido ni a USA, pero son regalos que me han hecho y me gustan. Sobretodo el billete, aunque creo que con los de 5 dólares no se puede hacer la doblez esa con la que se terminan viendo las torres gemelas en llamas, y tampoco ha sido usado para esnifar una raya de a saber qué (porque es nuevo) pero ¡es dinero de otro continente! Mola, no hay más.
Ahora que recuerdo antes tenía también un peso chileno, pero era idéntico a una moneda de dos euros y lo metí en una máquina por error. Coló, que es lo gracioso.
Estoy por coger todas estas cosas y meterlas en una cajita para que no se pierdan, aunque en mi casa son muy dados a tirar cosas sin preguntar y no sé yo.

