24 de febrero de 2011

Síndrome de Diógenes

El otro día me di cuenta de que en mi cartera estaban desapareciendo monedas, aunque realmente el peso de la cartera en sí seguía siendo el mismo. Tras un par de días investigando cual podía ser el origen del problema llegué a la conclusión de que quizás se había roto el trozo de tela que separa los dos compartimentos del monedero, y que las monedas se colaban por ahí. Abrí el monedero y efectivamente, todas aquellas monedas desaparecidas se habían materializado en ese lado (que está lleno de cosas random).

Osea que tengo la cartera rota, inclusive la parte donde guardo los billetes (ahora se pueden colar por arriba o por abajo) y es algo que me fastidia mucho porque por nada del mundo quiero cambiarla por otra, me encanta la que tengo, y no soy capaz de admitir que tarde o temprano quedará inservible, como todas las cosas a las que se dan uso.

Esta es mi cartera, rota por dentro pero impecable por fuera. Me pega, ¿verdad?

Aunque pensándolo bien, no me extraña nada que se haya roto teniendo en cuenta la cantidad de monedas que guardo dentro, de hecho la cartera pesa lo suyo. Por mera curiosidad decidí sacar todo el contenido para ver más o menos cuáles eran las cosas que había ido recolectando y metiendo desde la última vez que hice limpia. El resultado fue éste:

Pues que para lo muchísimo que pesa tampoco hay tanto

Yo diría que guardo más o menos lo mismo que todo el mundo: dineros en general, entradas de sitios de ocio, carnés, fotografías y chorradas. Eso sí, me he dado cuenta de que tengo una obsesión insana por guardar billetes de autobús. Ahí están todos los que he sacado durante los últimos dos años más o menos, de casi todas las veces que he ido a ver a Dani a su casa (que vive en zona C2, por si sirve de aclaración). Gracias a eso me he dado cuenta de que en un año han subido el precio del billete más de 30 céntimos. El año que viene ya redondearán a los 5 euros, si total...

LLevo una carga excesiva de calderilla, pero es por culpa de las máquinas de mi facultad, que me devuelven todo el cambio en monedas de 5 céntimos. Soy bastante pobre ahora mismo, ni siquiera sé que hacen ahí esos 5 euros, supongo que los reservaré para emergencias... cotidianas, como chocolate, un sandwich o unas fotocopias de última hora.

Las cosas secretas son una carta amorosa, la contraseña de mi expediente (uso tantas contraseñas que se me olvida continuamente) y... un papel con números aleatorios que no sé de dónde han salido, pero alomejor un día los uso para jugar a la lotería y me toca algo.

Recuerdos de todo tipo

También guardo billetes de tren y autobús de cuando estuve en Irlanda, así como entradas a algunas de las cosas que visitamos, la entrada del Expocómic de hace 4 años y entradas de cine (que ni recordaba llevar encima) de Hellboy II, Underworld (ni se puede leer ya) y la peli que me llevaron a ver el día de mi cumpleaños. Y una Magic del mazo verde en inglés, que tiene valor sentimental para mí (pero advierto que a las Magic he jugado 4 veces en mi vida y no me terminan de convencer).

 Me debes 15 pavos enano, ponme la pasta en la mano

Y por último las joyas de mi cartera: un billete de 5 dólares y una libra. Lo curioso esque yo nunca he viajado ni al Reino Unido ni a USA, pero son regalos que me han hecho y me gustan. Sobretodo el billete, aunque creo que con los de 5 dólares no se puede hacer la doblez esa con la que se terminan viendo las torres gemelas en llamas, y tampoco ha sido usado para esnifar una raya de a saber qué (porque es nuevo) pero ¡es dinero de otro continente! Mola, no hay más.
Ahora que recuerdo antes tenía también un peso chileno, pero era idéntico a una moneda de dos euros y lo metí en una máquina por error. Coló, que es lo gracioso.

Estoy por coger todas estas cosas y meterlas en una cajita para que no se pierdan, aunque en mi casa son muy dados a tirar cosas sin preguntar y no sé yo.

19 de febrero de 2011

Mundo hipócrita 2.0

Recuerdo perfectamente aquel día en 2º Bachillerato en el que, estando en el aula de informática, vi como algunos de mis compañeros miraban fotos en una página hasta entonces desconocida para mi y las comentaban: Tuenti.

Muchos de ellos intentaron convencerme para abrirme una cuenta con la escusa de poder mantener mejor el contacto tras la graduación y todo ese tipo de cosas con las que te suelen intentar convencer para que te abras una cuenta en algún sitio. Mi respuesta fue un no rotundo, "paso". Hasta que un día descubrí que en muchas de esas fotos que estabn colgadas salía yo. No sé si ya llevaban siglos subidas o fue su manera de extorsionarme (que lo dudo) pero terminé aceptando una invitación y abriéndome un perfil en la susodicha red.

Reconozco que durante los 6 primeros meses fue algo divertido, puedo incluso decir que estuve "enganchada" porque había mucho buenrollismo con mis entonces compañeros de clase y eso fomentó nuestra amistad, por así decirlo. Pero entonces llegó el momento de empezar una vida nueva en la universidad y ver si las promesas de mantener el contacto perduraban de verdad. No lo hicieron, pasaron meses e incluso años y no hubo ningún comentario del tipo "¿qué tal te va todo?, ni por su parte ni por la mía. A cambio recibí muchísimas peticiones de amistad de gente del colegio que jamás en la vida me habían saludado por los pasillos pero que me felicitaban el cumpleaños por internet, o conocidos que solo me tenían en cuenta para poder subir de nivel en esos juegos de mierda a través de los que las empresas acceden a tus datos personales como si de una novela de George Orwell se tratara. Y fue a partir de ese momento cuando empecé a sentir odio por todos.

Tengo unas 130 personas agregadas a mi perfil, entre ex compañeros de clase, de colegio, conocidos y amigos de la universidad, y amigos de amigos, de los cuales el 80% no me importa absolutamente nada, pero los mantengo porque poner en práctica mis ideas me haría quedar fatal, los mantengo porque soy tan hipócrita como lo son ellos, a quién quiero engañar.

¿Por qué tanto odio? pues es muy sencillo, si me encontrara hoy con alguna de estas personas en el metro o en alguna parada de autobús, lo más probable sería que nos saludásemos y siguiéramos cada uno por nuestro lado. Entonces, si solo nos dignamos a saludarnos, ¿qué razones hay para que te deje cotillear mi vida cada vez que te conectas a internet? También podría darse la situación de que mantuviéramos una conversación completamente trivial e insulsa en donde no haría falta contarnos ninguna novedad porque ya lo sabemos todo el uno del otro gracias a la información personal que pulula por nuestros perfiles.

La solución ya no es borrar a 100 de esos 130 "amigos", es borrarme yo el perfil. No es por cobardía, es por evitar posibles reacciones del tipo "¿eh? ¿por qué me has borrado?" y tener que dar explicaciones incluso más largas que este tocho que estoy escribiendo. Pero todavía no puedo hacerlo, porque de entre toda esa sarta de características negativas hay una sola cosa buena: te ahorras dinero en sms y llamadas, y a mí a día de hoy me es muy útil comunicarme con gente de la universidad (no hablo de amigos de la universidad, sólo de gente). Si no fuese por ese motivo me lo borraría inmediatamente con toda tranquilidad, porque sé que mis amigos de toda la vida descuelgan el teléfono cada vez que quieren hablar o quedar conmigo.

Otra ventaja con respecto a los demás es que mi Tuenti está practicamente inactivo, y el 75% de mis fotos son gifs o imágenes de Porlaputa, así que mucho ingenio tienen que echarle los demás para cotillear mi vida en estos momentos, o para saber qué aspecto tengo y por qué sitios me muevo.

Y no, no me voy a hacer un Facebook, que tendrá más caché y todo eso pero en el fondo es lo mismo y bastante tengo ya con mantener viva esa otra mierda (a la que le quedan 2 años de vida, por cierto).

Si esque soy muy antisocial.

14 de febrero de 2011

Tuiteando

Supongo que ya todos os habréis dado cuenta desde hace un tiempo de que ahí a la derecha hay un icono de Twitter. LLevo ya un par de meses usándolo y le veo mucha utilidad porque puedo reflejar pensamientos rápidos en 140 caracteres, o mencionar hechos triviales que me suelen ocurrir casi todos los días pero que no tienen contenido suficiente como para escribir una entrada aquí, además de informarme de las cosas que suceden en el panorama nacional y en la vida de los demás (cómo no).

Con esto lo que quiero decir es que si alguien quiere leer más cosas, al margen de las entradas que suelo hacer, puede darse una vuelta por allí y cotillear un poco. Lo cual no quiere decir que deje de publicar en el blog, que para nada, seguiré escribiendo como he hecho hasta ahora y con la misma frecuencia.

Vamos, que si no estoy en Blogger andaré por Twitter, y si no estoy en Twitter probablemente ande por Blogger, o no ande directamente. Así que eso, ya sabeis donde encontrarme, lo siguiente ya va a ser dejar la dirección de mi casa y la llave debajo del felpudo, por si alguien quiere pasar a tomarse un café.

11 de febrero de 2011

Dormir con un gato

Mi gata es única en cuanto a hábitos pasajeros. Cuando descubre cosas o lugares nuevos se puede tirar el día entero sin moverse de allí. Por ejemplo, si mi madre tapiza una silla, ella inmediatamente se va a dar cuenta de que en esa silla hay algo que no había antes y se sentará durante horas y horas sin levantar su culo del asiento, llevando a cabo esta misma acción durante días, semanas o incluso meses.

Por lo general estas costumbres se terminan cuando aparece otra cosa nueva que poder explorar o cuando descubre sitios recónditos y ocultos donde poder echarse una siesta sin ser molestada, como por ejemplo entre un montaña de cd's, al lado de una PlayStation o detrás de una cortina.

Hace poco mi madre compró fundas nórdicas nuevas para mi cama, y cómo no, Kiara se ha dado cuenta, con lo que se pasa los días (y las noches) ahí encima. A mi me gusta mucho que duerma conmigo porque me hace compañía, el problema es que no se contenta con dormirse a mis pies, porque se lleva patadas inintencionadas, y poco a poco va ganando terreno, así que cada día duerme más agusto y yo más arrinconada contra el mueble, sin poder moverme durante toda la noche.

Esquema gráfico descriptivo de la terrible situación en que me encuentro

Tal es su osadía que hace 4 días me desperté y la encontré durmiendo en la almohada, y si me apuras puedo hasta decir que me hacía cosquillas en la cara con el rabo (soy consciente el juego que puede dar esta frase) aposta para chincharme.

Lo peor de todo es que sé que cuando llegue el verano seguirá durmiendo en mi cama, y me dará zarpazos en mis pies descalzos cada vez que me estire de más, así que sinceramente, no veo la manera de salir del régimen dictatorial gatuno en el que me encuentro. En el fondo es un poco síndrome de estocolmo, me dejo porque la quiero, y mucho.

Aquí dejo un maullido-ronroneo suyo a modo de saludo bloguero, que al fin y al cabo casi más que contar mi vida, cuento la suya. (Edit: pues no lo subo porque lo he intentado todo y no puedo, así que me jodo xD)

4 de febrero de 2011

Divertimentos variados

Vuelvo a ser libre. Hoy me he despedido de los exámenes hasta... septiembre, supongo. Sinceramente, no sé como me han salido. Todos los exámenes de mi carrera son tipo test, así que siempre salgo con la duda de si habré contestado correctamente o no. Sea como sea, ya ha pasado todo.

Lo primero que he hecho nada más terminar ha sido ir a la FNAC con @crispmanby a gastar dinero, porque llevaba tiempo queriendo derrochar en alguna cosa, y ella también.
Iba con la idea de pillarme los dos primeros tomos de Scott Pilgrim porque, aparte de que me los habían recomendado, la historia me atrae y los personajes también, pero de repente vi Biomega semi oculto y dudé. Hacía tiempo que lo quería y el precio de cada tomo es prácticamente el mismo. ¿Qué hice al final?: A pesar de que la edición de Scott Pilgrim me parece malilla, decidí comprarme los dos primeros tomos (más que nada porque no tenían el primero de Biomega, ni el segundo, ni el tercero... ni casi nada ¬¬), a ver qué tal. Si me disgustan siempre puedo venderlos, aunque no creo que se dé la situación.

Cris salió con tres juegos de PS3 (¡agonías!) y al final decidió llevarse uno solo a recomendación mía: el Heavy Rain. Nunca he jugado pero he oído buenas críticas y de ese género ya jugué en su día al Still Life para PC, que me pareció muy bueno y lo disfruté mucho. A mi esque estas cosas de serial killers me molan, y a ella igual. Ahora que lo pienso, echo de menos poder jugar en el ordenador, mi cpu soporta poquitas cosas ya, pero me están entrando unas ganas tremendas de reinstalarme el Still Life (la envidia es lo que tiene). Voy a probar, y si veo que lo fuerzo mucho jugaré al FFXII que lo dejé aparcado para estudiar.

Pues así es como se me presenta el finde. Dos míseros días (porque la gente tiene minivacaciones tras los exámenes pero nosotros no) para disfrutar de la libertad. Resumiendo:

 Las palomitas son de acompañamiento mentras veo Fringe

No me va a dar tiempo a hacer la mitad, pero y lo que mola planificar ¿qué?

A todos aquellos que sigan de exámenes: ¡ánimo! (que con la entrada que acabo de hacer parece que lo diga incluso con sorna y todo). Que nadie me odie por restregar todo esto in his/her face, que después de todo lo que he currado me lo merezco :_(