24 de agosto de 2011

Fails repentinos

Hace cosa de dos semanas me dió por poner el canal Divinity y me encontré con que estaban echando Sexo en Nueva York. Como no había nada mejor que ver en ese momento, me dispuse a ver los dos capítulos que pusieron, y para mi sorpresa no me pareció que estuviese mal, es más, me gustó.
LLegó la noche y como viene siendo ya habitual, en un momento insomne de aburrimiento decidí seguir viendo la serie por internet, porque no me apetecía empezar una desde cero (y mucho menos una con capítulos de 40 minutos). Lo curioso es que esos dos capítulos que había visto en la tele eran los dos primeros, con lo cual, sin yo quererlo la empecé casi desde el principio.

Y así ha seguido siendo prácticamente todas las noches hasta hoy, que ya voy por el final de la tercera temporada. Quién me iba a decir a mí que me iba a enganchar una serie cómo ésta. Pero bueno, a lo que iba, el otro día a mitad de un capítulo descubrí éste fail:


Las cámaras ahí bien reflejadas, como quien no quiere la cosa (y es un fail que dura su tiempo, por cierto).
Me pareció curioso, y al mismo tiempo me chafó un pelín la noche, porque la serie perdió su magia y su realismo y dejé de empatizar con los personajes al darme cuenta de que todo era un guión y un producto artificial.

Aunque el desengaño sólo me duró esa noche, luego mi interés por la serie volvió a la normalidad, hasta que encuentre otro fail, supongo.

18 de agosto de 2011

Invasión

Venía dispuesta a contar mis andanzas de estas últimas dos semanas, en las que me ha dado tiempo a hacer turismo, vaguear mucho y salir, pero por segundo día consecutivo he regresado a casa hastiada y cabreada, y no es para menos porque los peregrinos han colapsado Madrid (y media España, me temo) y ahora no puedo moverme por mi ciudad sin correr el riesgo de morir asfixiada.

Que yo veo muy bien que venga el Papa y todo eso (con muchos peros) pero se están pasando un pelín, creo yo. Un poquito de porfavor, que son peores que los abuelos cuando salen de los toros y entran en marabunta al metro. Si no caben, no caben, pero ellos por sus narices tienen que entrar, que debe ser que les mola la idea de compartir los sudores de la espalda y la sobaquera con los demás.

Vamos, que entre la falta de oxígeno, el hacinamiento, y los cánticos a grito pelao (que es lo que más molesta) he estado apunto de desmayarme, y me han tenido que sujetar. Pero lo mejor de todo es que no me ha ayudado ningún peregrino.

P.D: Como dato pedante diré que el hacinamiento, el calor y el ruido molesto son de los factores más relevantes a la hora de iniciar acciones violentas. Ahí lo dejo.

4 de agosto de 2011

Querer hacer

Ya en nada se termina la primera semana de Agosto. A mí en vacaciones los días se me pasan más rápido imposible, y si a principios de Julio tenía todo lleno de planes ahora mi ocio está vacío, y tengo mucho tiempo libre desaprovechado. He pensado en hacer muchas actividades y cosas por mi cuenta porque la inactividad a largo plazo me frustra, pero la mayoría requieren un dinero que no tengo. La vida es así.

A veces me pregunto si no me pondré a mi misma excusas para no hacer las cosas. La mayoría de las veces resulta ser así. No las hago y no se por qué, aunque debería, porque luego se me pasa la oportunidad y me arrepiento.

Otras veces las excusas vienen en forma de estupidez, estupidez por mi parte, claro está. Lo malo de tener amigos pertenecientes a diferentes ámbitos es que muchas veces me proponen el mismo tipo de planes, y toca decir cosas tipo: "no, no puedo porque tales amigos me han dicho ya de hacer esto con ellos". Es entonces cuando quedo como una tonta, viendo como esos otros amigos hacen ese plan que tanto me apetece sin mi (porque les he dicho que no), y espero a hacerlo con el grupo que lo propuso primero, pero se va aplazando... y aplazando... y aplazando... y al final me doy cuenta de que me he quedado sin plan.

Hay veces que lo de ser generoso... como que no sirve pa ná.
Todo esto es a raíz de que me he quedado sin ver Transformers III, y ahora ya me toca fastidiarme para siempre.

Es muy triste, creedme.