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17 de julio de 2012

El carné de conducir

Han pasado 5 años desde que hice la selectividad, y desde entonces no he tenido ningún verano libre de la carga de los exámenes de septiembre... hasta ahora. Así que ha llegado el momento de sacarme el carné y sentirme un paso más cerca del ideal de autosuficiencia que todos tenemos.

Me matriculé hace cosa de una semana en la autoescuela con la intención de hacer un intensivo de 15 días para presentarme este 25 de julio al teórico. Mejor no os digo por donde me he pasado el intensivo. Al final he decidido que me voy a presentar en septiembre, que estoy hasta los mismísimos de estudiar (¿os he contado que suspendí una? ¿no? pues ya lo sabéis).

Lo que me intriga es cómo se me darán las prácticas. Yo me veo a mí misma como un ser poco habilidoso y estoy convencida de que me van a hacer falta no menos de 30 clases (sumémosle 10 extra por vivir en Madrid, ciudad del caos), pero quién sabe, lo mismo se me da bien y me convierto en la versión femenina del especialista Mike.

Y ya de paso tener un coche como el suyo no estaría nada mal

Y a vosotros qué, ¿os gusta conducir?

18 de diciembre de 2011

El agobio navideño

Cada vez estoy más convencida de que las únicas personas que disfrutan plenamente de estas fechas tan señaladas son los niños. ¡Ay de ellos! que aprovechen mientras puedan.

Estamos en pre-navidad (por llamarlo de alguna manera) y veo la llegada de las vacaciones de un modo tan inminente que hasta me asusta. Por un lado tengo las colaboraciones familiares y preparativos de cenas, comidas, regalos y demás parafernalia. También tengo, cómo no, las visitas a los respectivos abuelos (que incluyen en el pack a primos, tíos... y más primos y tríos) <-- he escrito tríos en vez de tíos y lo voy a dejar tal cual para que podáis contemplar en su esplendor los devenires de mi mente sexualmente enferma.

Pero sobretodo, tengo algo que me agobia sobremanera: quedar con mis amigos. Me considero muy afortunada por tener diversos grupos de amigos y colegas, pero cuando llegan períodos de vacaciones como éste me resulta contraproducente. Por un lado están mis amigos de siempre, amigos del veraneo a los que hace literalmente años que no veo en persona, amigos de la universidad (que van alcanzando poco a poco el puesto de los amigos de siempre) y demás amigos que considero importantes. Y luego por último estoy yo, que me debato entre mis ganas de verlos y mi escaso tiempo.

En circunstancias normales (véase vacaciones de verano) estaría muy contenta de tener tantos planes y tantas compañías, pero ahora no, ni remotamente. La causa es que me han adelantado muchísimo los exámenes con respecto al año pasado, y ahora los empiezo el día 12 de enero, es decir, una semana después de las vacaciones. Con lo cual, mis navidades deberían estar íntegramente dedicadas al estudio pero va a ser imposible. Estudiaré por las mañanas pero como no tenga varias tardes libres va a ser insuficiente. 

Me va a dar algo. Hacía años que no me sentía tan agobiada. SRSLY.


Ah, por cierto, varias cosas más:
-La manualidad aquella que lleva siglos estancada, en realidad está terminada.
-Estoy en proceso de hacer un IMM (In My Mailbox) sobre mis últimos libros y tal, cosa que me descubrió esta personita de aquí. A ver qué clase de engendro sale.
-Me van a regalar una cámara nueva así que las dos cosas anteriores verán la luz cuando pueda echarles una foto que no salga borrosa.


5 de diciembre de 2011

Como dios(a)

Desde hace algunos días han vuelto a morar, en este sistema inmune de mierda que me ha tocado, unos cuantos virus que me tienen recluida, para variar. Pero como con este frío al parecer medio país está igual que yo, puedo decir con seguridad que no lo he cogido sino que me lo ha debido pegar alguna de las personas infectadas con las que me cruzado, así rollo 28 días después. No quiero ni hacer la cuenta de las veces que me he puesto mala en el último mes, no vaya a ser que la visión que tengo de misma cambie de "persona sana" a "persona moribunda".

El caso es que en un momento de aburrimiento supremo me dio por bajarme los Sims 2 (el 3 no que eran demasiados links para mi paciencia) y jugar como hacía hace muchos años en casa de mis amigos.
Tengo que decir que a mí este juego siempre me ha parecido un coñazo, me entretiene crear una familia y mudarles a una casa (que luego convierto en mansión gracias al truquito de "motherlode"), pero luego lo de mantenerlos felices y con vida se me hace insostenible. Esta vez he tardado tres días en agobiarme y cansarme del juego, tal y como esperaba, y ha habido ciertas cosas que me han dado que pensar.

El actuar como una especie de dios (en mi caso, diosa) de un simulador como éste me ha hecho darme cuenta de lo aburridas que son las vidas de todos esos seres virtuales a los que controlo. Su rutina es incluso peor que la mía: Trabajar/estudiar, mantener a sus amistades y relaciones personales, comer, dormir y subir puntos en ciertas habilidades. Todo esto limitado por un contador de tiempo que va demasiado deprisa me parece a mí, y que impide que les pueda tener todo lo felices que me gustaría. Y entonces he ido viendo cómo envejecían y cómo se convertían en adultos sin haber cumplido ninguna de sus grandes aspiraciones, como enamorarse, casarse, formar una familia o... ver un fantasma.
Les he convertido en unos gordos huraños que no hacían otra cosa que estudiar, comer, ver la tele e ir al váter, y entonces me he dado cuenta de que mi vida es mil veces mejor que la de esos desgraciados sims a los que dirijo catastróficamente. ¿Para qué quedarme horas sentada delante del ordenador viendo cómo se van poco a poco al traste las ilusiones de estos personajes virtuales cuando puedo dedicarme a cumplir las mías? ¿Qué cojones hago poniendo a mi sim a leer para que se entretenga cuando debería ser yo y no el sim la que lo hiciera?

Debe ser que soy manca en este juego pero a mi me parece que tal y como lo han programado es una verdadera putada. ¿De verdad puede haber alguien que piense que la vida virtual que ha creado es mejor que la suya propia? Es más, ¿cómo puede haber alguien que se entretenga durante meses jugando a esto? ¡Si es idéntico a la vida real! A mí me resulta deprimente.

17 de noviembre de 2011

Una nueva manía

Ya son unas cuantas las fobias/manías extravagantes que empiezo a acumular en mi historial.
Hagamos recuento:
-Espejos
-Ojetes
-Caras feas

Y de momento, o por lo menos hasta unos meses, esas me parecían más que suficientes, porque son cosas que me complican la vida, especialmente el tema de los ojetes, que se desarrolló a raíz del famoso vídeo en el que un pedazo de anormal se metió un vaso de cristal por el culo y se le reventó dentro. Bueno, quizás no fuese ese el motivo principal pero si el desencadenante.

En cuanto a las caras feas para qué voy a decir más. Por poner un ejemplo, a mi el maquillaje que le pusieron a Linda Blair (que creo que la actriz se llama así pero, sinceramente, no me atrevo a comprobarlo en google) en el exorcista me parece una pasada y al mismo tiempo me hace llorar (de miedo). Pondría una tira de imágenes explicativas acerca de mi concepto de "cara fea" pero como comprenderéis es algo que no puedo hacer. Vosotros imaginaos a la niña del exorcista y luego una reacción muy mala por mi parte y ya está. Me he explicado fenomenal.

Pero ahora se ha sumado una nueva... manía, digamoslo así. Y esque no puedo abrirle la puerta a nadie cuando estoy sola en casa. No es que tenga miedo, es una sensación extraña, pero aquí lo importante es que no puedo abrir la puerta. Sé que en parte es culpa de mi vecina gorrona, que contribuye un par de veces a la semana con su pesadez, y en parte también es culpa de la película Funny Games, porque vete tu a saber qué pasa si un día estás sola en casa y le abres la puerta a un desconocido.

La que liaron estos dos por unos huevos

Pero he estado dándole vueltas esta semana que he estado mala, porque no he tenido otra cosa mejor que hacer, y he llegado a la conclusión de que no es un miedo o aversión a algún psicópata potencial, ya que cuando me traen pedidos o correo certificado bien que abro la puerta. No. Es... aversión a las cosas inesperadas. No me gusta que llamen a la puerta sin yo esperarlo, y como no me gusta no abro la puerta.

Que soy rara del copón, vaya.
Lo que está claro es que con los años me voy agriando cada vez más y me voy volviendo más huraña. Miedo me da cuando sea anciana, voy a ser como esas viejas de las pelis que asustan a los niños.

13 de octubre de 2011

Demasiada gente

En días como el de ayer aborrezco vivir en Madrid. La fiesta de la Hispanidad, la del Pilar, la de Colón o como cada uno prefiera llamarlo, hubiese pasado como otra cualquiera de no ser por la nueva iniciativa de puertas abiertas. Iniciativa que me parece estupenda pero que tampoco termino de entender del todo. ¿Quitan la Noche en Blanco este año (que ahora será bianual) y para contentar a la gente abren museos y palacios en el 12 de Octubre? Pues vaya.

Tampoco entiendo mucho el porqué del desfile militar, aunque es una cosa que me encanta a pesar de que al señor Rajoy le parezca un coñazo. Pero bueno, ese es otro tema y tampoco quiero iniciar un debate político aquí; es más, no me apetece nada.

Bueno, que me desvío.

Motivada por esta nueva iniciativa salí ayer por la tarde con la intención de visitar el Museo Thyssen y al llegar me sorprendió ver "poca" gente en su entrada, a pesar de que eran aproximadamente las 18:40. La razón era que no se admitían más pases porque a las 19:00 cerraba el museo. Ya decía yo. Estupendo, jornada de puertas abiertas y cierran el museo a las 19:00. BRAVO.

Al Prado ni nos planteamos ir, porque suele estar hasta los topes cuando no son puertas abiertas, así que en esta ocasión todavía más. De todas maneras, con el carné de estudiante puedo pasar gratis hasta los 25, tengo mil ocasiones más para volver.

El Palacio de Buenavista, petao. La Casa de América, hasta arriba. El Palacio Real, imposible, pero imposible del todo, porque además de la cola kilométrica, había una polvareda por culpa de la cantidad de gente que pasábamos por ahí y levantábamos tierra al andar que no era normal.

La jornada de puertas abiertas fue un chasco, y mi cabreo monumental. Ya no por el hecho de no poder entrar a ningún sitio, sino porque ayer fui consciente de la cantidad de gente que vivimos en Madrid, y no me gusta. Me desespera y me asquea tener que moverme por la calle como si fuese detrás de una procesión. Claro que también me molestan demasiadas cosas últimamente. Estoy poco tolerante.

Cada vez es más frecuente la sensación de que soy un persona más sin identidad ni nombre en esta ciudad en la que hay demasiada gente y demasiadas pocas personas. Antes me encantaba pero empiezo a verlo de otro modo, más impersonal y solitario. Más triste.

4 de septiembre de 2011

Bye summer

Me puede la desidia y la procrastinación últimamente. No solo aquí, sino en la mayoría de las cosas que hago.
Que cuando empiezan las vacaciones todo es alegría y alboroto pero al cabo de un tiempo termina haciéndose necesaria una vuelta a los quehaceres, cosa que suele llegar siempre de la mano del otoño, para despertar un poco del letargo veraniego. Otoño que, por cierto, empieza justo el día de mi cumpleaños.

Los primeros días de septiembre siempre se me hacen tristes y solitarios. Es como un período de adaptación a los nuevos cambios, donde empezamos a ser plenamente conscientes de que el verano poco tiene ya de verano, y que hay que volver a ponerse en marcha. Yo diría que la pimera semana de septiembre es como un limbo, en el que algunos pocos afortunados (o desgraciados, según como se mire) seguimos de vacaciones pero no podemos despedirlas como se merece. En otras palabras: tenemos que estudiar, y este año mi limbo va a durar dos horribles semanas. Y ya no hablo de estudio intensivo (que no lo está siendo), sino de soledad estudiantil, que son cosas diferentes.

Por otro lado, tengo un montón de planes que me hacen ilusión. Resumiendo:


Adiós verano de desidia.
Bienvenido, otoño de productividad.


Ah, por cierto, he dejado aparcada Sexo en Nueva York y me enganchado a Los Tudor. He salido ganando con el cambio, ¡que serie más buena!.

24 de agosto de 2011

Fails repentinos

Hace cosa de dos semanas me dió por poner el canal Divinity y me encontré con que estaban echando Sexo en Nueva York. Como no había nada mejor que ver en ese momento, me dispuse a ver los dos capítulos que pusieron, y para mi sorpresa no me pareció que estuviese mal, es más, me gustó.
LLegó la noche y como viene siendo ya habitual, en un momento insomne de aburrimiento decidí seguir viendo la serie por internet, porque no me apetecía empezar una desde cero (y mucho menos una con capítulos de 40 minutos). Lo curioso es que esos dos capítulos que había visto en la tele eran los dos primeros, con lo cual, sin yo quererlo la empecé casi desde el principio.

Y así ha seguido siendo prácticamente todas las noches hasta hoy, que ya voy por el final de la tercera temporada. Quién me iba a decir a mí que me iba a enganchar una serie cómo ésta. Pero bueno, a lo que iba, el otro día a mitad de un capítulo descubrí éste fail:


Las cámaras ahí bien reflejadas, como quien no quiere la cosa (y es un fail que dura su tiempo, por cierto).
Me pareció curioso, y al mismo tiempo me chafó un pelín la noche, porque la serie perdió su magia y su realismo y dejé de empatizar con los personajes al darme cuenta de que todo era un guión y un producto artificial.

Aunque el desengaño sólo me duró esa noche, luego mi interés por la serie volvió a la normalidad, hasta que encuentre otro fail, supongo.

4 de agosto de 2011

Querer hacer

Ya en nada se termina la primera semana de Agosto. A mí en vacaciones los días se me pasan más rápido imposible, y si a principios de Julio tenía todo lleno de planes ahora mi ocio está vacío, y tengo mucho tiempo libre desaprovechado. He pensado en hacer muchas actividades y cosas por mi cuenta porque la inactividad a largo plazo me frustra, pero la mayoría requieren un dinero que no tengo. La vida es así.

A veces me pregunto si no me pondré a mi misma excusas para no hacer las cosas. La mayoría de las veces resulta ser así. No las hago y no se por qué, aunque debería, porque luego se me pasa la oportunidad y me arrepiento.

Otras veces las excusas vienen en forma de estupidez, estupidez por mi parte, claro está. Lo malo de tener amigos pertenecientes a diferentes ámbitos es que muchas veces me proponen el mismo tipo de planes, y toca decir cosas tipo: "no, no puedo porque tales amigos me han dicho ya de hacer esto con ellos". Es entonces cuando quedo como una tonta, viendo como esos otros amigos hacen ese plan que tanto me apetece sin mi (porque les he dicho que no), y espero a hacerlo con el grupo que lo propuso primero, pero se va aplazando... y aplazando... y aplazando... y al final me doy cuenta de que me he quedado sin plan.

Hay veces que lo de ser generoso... como que no sirve pa ná.
Todo esto es a raíz de que me he quedado sin ver Transformers III, y ahora ya me toca fastidiarme para siempre.

Es muy triste, creedme.

22 de julio de 2011

Encuentros inesperados

Los que vivimos en ciudades grandes estamos acostumbrados a encontrarnos con cámaras de televisión, reporteros, entrevistadores, y sobretodo, famosos. Este hecho es más común todavía si vives en Madrid y sueles moverte por el centro.

Son muchos los famosos que he visto por la calle en sus quehaceres cotidianos, como por ejemplo Alex de la Iglesia, Alaska, algunos actores de Aquí no hay quien viva, diversos tertulianos de esa cosa que llaman "corazón", Pablo Motos, Pablo Puyol, Trancas y Barrancas (que entrevistan siempre en Sol) y otros tantos que no recuerdo. Tengo por norma no acercarme a saludar a los famosos, y más si están a su aire haciendo sus cosas. No sé, debe ser horrible que te paren por la calle cada 10 minutos así que yo con mirar fijamente y dar un codazo al de al lado me conformo.

También me han grabado, aunque de manera involuntaria. Han sido 3 las veces que me han plantado una alcachofa (que así es como llamo yo a esos micros inmensos con gomaespuma) para preguntarme alguna cosa, y no sé si habré salido o no por la tele, pero dadas las respuestas (a cada cual más estúpida) que he dado lo más probable es que no. Soy capaz de hacer el ridículo públicamente hasta 3 veces, pero ya más no, me niego. Ahora cada vez que veo una cámara salgo corriendo, por si acaso.

Y también, cómo no, he asistido a unas cuantas premiéres, aunque más que asistir me he topado con ellas. Las que mejor recuerdo son la de Soy Leyenda, donde pude ver la nuca de Will Smith a unos 15 metros de distancia y a hombros, pero eh, que lo he tenido a 15 metros y es para contarlo. También vi a Gerard Butler y a Cameron Díaz, pero lo justo sería decir que los casi-vi, porque me dejé las gafas en casa y había tantísima gente que era imposible saber siquiera por dónde se movían esos dos. Una pena. Y la última premiére con la que me he topado por casualidad ha sido con la de la película Green Lantern, ayer concretamente.

Ya sabía yo que algo iba a pasar en la plaza de Callao porque la parafernalia que habían montado por allí no era normal. A las 8 me volví a acercar por allí con dos amigas y había mucha gente, tampoco muchísima como para decir que la premiére iba a ser un éxito, pero bueno, el panorama era tal que así:

 Fotos hechas por mi amiga Sara (o mejor dicho, por su móvil)


-"Es verdad, ¡que hoy viene Ryan Reynolds!"
-"Ai que bien, ¡Ryan Reynolds! Espera... ¿ese quién es?"


Mis amigas aclararon rápidamente mis dudas: no es ni más ni menos que el ex de Scarlett Johanson (cosa que me dejó igual que antes). Dicho en otras palabras, el que venía era el protagonista de la película. Es decir, este ser:

Todo un acierto que hayan puesto una pantallaza como esta para la gente cegata y ciega como yo

Pues qué quereis que os diga, no sé que tiene este hombre de especial, a mi no me dice nada de nada. ¡Si hasta iba mascando chicle como un chulazo! Me causó mala impresión, porque sí, yo a los famosos no me acerco pero me puedo permitir juzgarlos, con un par.

Hubo un momento en el que casi me dió un algo, porque el director de la peli de lejos y sin tener yo gafas era clavadito a John Malkovich, y durante unos instantes me planteé saltar la valla y declararle amor eterno. Pero no, afortunadamente no era, y digo afortunadamente porque de serlo lo más probable es que me hubiese desmayado allí mismo.

Bueno, ¿y Gary Oldman para cuándo viene?

9 de julio de 2011

Esa forma de vida llamada convivencia

Hace ya un par de días que estoy de vuelta de las vacaciones en la playa, aunque todavía no había dado señales de vida por aquí. Como fui al mismo sitio de Semana Santa no hay muchas novedades al respecto, ni tampoco muchas diferencias salvo la compañia y las temperaturas, que me obligaron a meterme cada dos por tres en el agua y a ser objeto de demasiadas aguadillas, entre otras cosas.

Estos días en casa he tenido demasiado tiempo libre (que no ocioso) para reflexionar acerca de un hecho que ya sabía pero no había podido constatar del todo: llevo mal las convivencias. Que tal como lo he expresado puede parecer que haya habido malos rollos o que no me haya sentido agusto durante esos siete días, más bien todo lo contrario. Me lo he pasado genial y encima he estado con amigos, pero aún juntando estos dos factores me he sentido un poco "atrapada". De todos modos, no voy a referirme a mis últimas vacaciones unicamente.

Convivir en casa con mis padres es algo que no me afecta porque es así desde que tengo uso de razón y estoy completamente acostumbrada a ello, pero convivir con conocidos o amigos es algo que me inquieta un poco. Quizá sea porque el espacio vital e imperturbable que tengo en mi casa no es tal cosa al tener que convivir 24 horas al día con otras personas que no sean mi familia, y llega un punto en que siento la necesidad de aislarme completamente o de recluirme aunque sea un par de horas. En estas ultimas vacaciones he podido hacerlo bastante a menudo porque fui con dos parejas y tenía una habitación para mi sola, pero en otros casos no, y he llegado a sentirme muy frustrada por ello.

También llevo mal los horarios. En una convivencia donde se supone que todo el grupo va junto y cohesionado se suelen llevar unos hábitos y horarios comunes, como por ejemplo: horas de comer, horas de levantarse, horas de acostarse... Para mi estas cosas son un horror, porque mis ritmos son diferentes a los de los demás, y cambiarlos de golpe me perturba. Por poner un ejemplo, a mí me entra mucho sueño antes de comer, y si he tenido un día cansado (véase pasar la mañana en la universidad o donde sea) antes de comer me encierro en la habitación y echo un sueñecito (para los que no lo hayan probado, la siesta antes de comer es mil veces mejor que la siesta de después de comer). Por no hablar de lo tarde que suelo acostarme en vacaciones, que antes de las 3 a.m no me entra sueño.
Visto así no es para tanto pero si sigo con mis ritmos normales termino por pasar poco tiempo con la gente con la que convivo y puede dar la impresión de que paso de todo, que no colaboro, o de que tengo mucho morro, cosa que me preocupa y molesta a partes iguales. Así que lo que hago es intentar adaptarme a los horarios normales de los demás pero como no tengo la costumbre de hacerlo me cuesta más coger el sueño y tengo más insomnio de lo normal, lo cual hace que a largo plazo la convivencia sea agotadora para mí, fisicamente hablando.

Otro tema es la alimentación, que se reduce basicamente a que como por dos, y no suele sentar muy bien que en una compra para la que todo el mundo ha puesto dinero unos coman más cantidad que otros. Consecuencia: en vez de comer por dos como por uno, cosa que está bien, pero como suelo tomar más cantidad de comida a veces paso hambre.

Así que para mí, convivencia (sea con quien sea, a menos que sea alguien de muchísima confianza) es sinónimo de no poder estar sola todo lo que me gustaría, tener más sueño que de costumbre y más hambre de lo normal. Convivir con otras personas implica tener que preveer continuamente sus reacciones, si esto puede molestar o tal otra cosa no. Si lo haces te terminas frustrando porque no disfrutas de tu día a día. Si no lo haces empiezan los típicos problemas.

Resumiendo:
Convivencias cortas FTW.
Convivencias largas sucks.


Podéis llamarme quejica si queréis, lo soy.


(Entrada basada en las experiencias de convivencia que he tenido a lo largo de toda mi vida, que conste).

21 de junio de 2011

Ocio everytime, everywhere

Estoy teniendo unas vacaciones muy ociosas en estas primeras semanas, y por lo que se ve no creo que baje el listón hasta mediados de julio. A partir de esa fecha está por ver si me pasaré los días muerta del asco (y por supuesto, del calor) o no, pero lo que importa es que ahora mismo me salen planes hasta de debajo de las piedras. Que tengo vida social vaya, todavía me cuesta creérmelo.

Lo que he estado haciendo estos días se puede resumir en ver a mucha gente que hace demasiado tiempo que no veo, y quedar con los habituales de siempre, okupar las casas de mis amigos y sus respectivos sofás para ver series mientras saqueo helados de su nevera (la confianza da asco, y en mi caso más), y dar muchos paseos por la capital en las horas en las que el sol no pica tanto.

Otras cosas no tan destacables destacables pero no por ello menos importantes:

-Probar por primera vez los macarons, que están riconudos.

Mi móvil cada vez hace las fotos peor

-Jugar mucho no, lo siguiente.


El Dante's Inferno me lo compré ayer por 10 euros (como ningún informático ha sido capaz de piratear mi psp me veo en la obligación de comprar los umd's siglos después de que lancen los videojuegos) y he tenido que dejarlo porque estoy llegando a la mitad y me va a durar un suspiro.
El cuanto a la Game Boy... que quéreis que le haga, si no me van los juegos en el pc tendré que entretenerme con algo, ¡y vaya si me entretengo!

-Hacer lucky stars para dar de comer a mis queridos hollines.


-Sentir la tentación de cortarme el flequillo y volver a parecer retrasaíca mental (es un bucle del que no puedo salir).
-Dormir mucho y leer... dejémoslo en leer a secas. Que el día tiene muy pocas horas y no doy a basto.

Y las actividades que me esperan en las próximas dos semanas:
-Un nuevo acople en casa de mi amiga Sara para intentar hacer pasteles y galletas.
-Paseos veraniegos con Dani y su perrita Nala.
-Visita a Toledo.
-Timba de póker.
-Ponerme hasta el culo de comida.
-Viaje (de nuevo) a Villajoyosa, en vista del fallido intento de viaje a Frankfurt.

Va bien la cosa de momento, sisi.

11 de junio de 2011

¡Verano!

Hoy es oficialmente el primer día de mis vacaciones de verano, aunque realmente llevaba de vacaciones desde la semana pasada, porque el estudio de la asignatura de libre configuración me lo he tomado con demasiada relajación. Me ha ido bien en el examen, por cierto.

Tengo muchos planes para los dos meses y medio que me esperan, y necesito muchísimo dinero para llevarlos a cabo así que me da la sensación de que la mayoría se van a ir al garete. El que más ilusión me hace de todos es un viaje a Frankfurt de última hora que estamos planeando y que precisamente por tener tan poca antelación se nos está saliendo un poco de presupuesto. Ojalá salga bien, que yo me muero de ganas de ir allí.

Sea como sea, con planes o sin planes, hay 4 cosas que voy a hacer seguro: dormir mucho, leer mucho, ver a Dani mucho y comer mucho. A la mierda eso que llaman "operación bikini", no voy a pisar la playa así que lo máximo que necesito es "operación muslamen", y para eso con que me prive de comer helados por las noches es más que suficiente. Hablando de helados, esta tarde he ido al Mercado de San Miguel y he llegado a la conclusión de que mi mayor aspiración en esta vida es ser crítica gastronómica para poder ir picoteando comida de los puestecitos y sobretodo para probar todos los sabores de helado que tienen allí. De hecho había uno que ponía "sabor vino" y que me ha intrigado bastante. Es una visita obligada para cualquiera que venga a Madrid.

Ahora me han dado ganas de ir a la nevera a por un helado de chocolate almendrado, 3 minutos de reloj me ha durado el propósito de no comerlos, 3 MINUTOS.

(Esta entrada cuenta como último día del Challenge. Que tramposa que soy).

29 de marzo de 2011

Invadida por el mucus

Los mocos me traen por el camino de la amargura, hacía meses que no pasaba una noche tan mala como la de hoy. Es más, creo que no he sido capaz de dormir más de 30 minutos del tirón. 
En estos momentos soy como una especie de zombi ojerosa cuya vida y reputación depende de un rollo de papel higiénico, porque he acabado con todos mis paquetes de kleenex (nunca he sabido cómo se escribe esta palabra) con olor a menta. Qué gran invento esto de los pañuelos con olor por cierto, aunque pensándolo bien, de poco sirven si estás congestionado y no los puedes oler.

Quiero dormir D:

Yo siempre he odiado a toda esa gente que cuando está resfriada se sorbe los mocos o se pasa las clases enteras sonándose y haciendo ruido. No tengo gotas para respirar, así que hoy voy a ser odiada por mí misma y por mis compañeros. Jo que guay.

Ya veréis cuando compre Fluimicil, ya... ¡cabrones!

(Entrada sin sentido fruto de la enajenación mental que supone la falta de sueño).

9 de marzo de 2011

La cucaracha de la línea 6

Siento una profunda aversión por los insectos, un mundo apasionante que sin duda no está hecho para mí. Tal es mi repulsión hacia ellos que soy incapaz de acercarme a ninguno, y mucho menos matarlos, porque eso implicaría recoger los restos mortales. ¡Nisiquiera las mariposas me gustan! donde unos ven alas de colores vivos yo veo un ser horrible con antenas entre medias. Con esta descripción puedo estar dando a entender que soy de las que chillan al verlos, pero realmente mi reacción habitual es la de darme a la fuga, sobretodo cuando oigo el zumbido de unas alas, que provoca convulsiones en mí, literalmente.

Pero los bichos que más asco me dan son las cucarachas, como a todo el mundo supongo. Muchas veces me he preguntado cuál será la razón de esta aversión tan generalizada, porque no creo que las cucarachas supongan una amenaza para la supervivencia humana (o si, ahí tenemos el ejemplo de Men in Black), pero tendría que indagar sobre el tema y seguramente encontraría fotos horribles de estos seres intercaladas con el texto, así que a menos que alguien me lo cuente me quedaré sin saberlo.

Mi primera experiencia con las cucarachas fue tan horrible que todavía hoy sigo traumatizada por lo que pasó aquel día en que al abrir una bolsa de patatas crudas me apareció el cucarachón más grande que he visto en mi vida, y contra todo pronóstico se puso a perseguirme por la cocina (esto explicaría por qué en vez de gritar huyo despavorida cuando veo un insecto). La consecuencia de aquel episodio es que desde entonces no abro las bolsas de patatas por miedo a llevarme sorpresas, a pesar de que sé que las probabilidades de que vuelva a ocurrir son pequeñas.

Sabiendo esto, es muy extraña la relación que tengo con la cucaracha que habita en uno de los trasbordos más largos de la línea 6 (cuyo nombre no mentaré, que bastantes pistas he dado ya).
LLevo ya más de un año viéndola asiduamente por ese pasillo y lo que me sorprende es que siga viva después de tanto tiempo, aunque ya se sabe que las cucarachas son capaces de sobrevivir a un ataque nuclear. Cada vez la veo más grande y más roja, a saber de qué se alimentará. Incluso puede que no sea la misma y que haya varias pululando por allí.

La cosa es que cuando camino por ese trasbordo no puedo dejar de mirar al suelo por si acaso me la encuentro, para poder reaccionar a tiempo y no pisarla, algo que me produciría más asco incluso que el propio hecho de verla. Las veces que se me ha cruzado por el camino he pensado "JODER, QUE PUTO ASCO" y muy probablemente lo haya dicho en alto porque la gente a veces se me queda mirando.
Pero los días que no la veo me sorprendo a mí misma preguntándome "¿dónde estará?", y me imagino las posibles razones por las que no ha podido salir de su escondrijo, o incluso me pregunto si tendrá familia, y lo más importante: cuánta familia tiene (algo que en el fondo prefiero no saber).

Creo que la estoy personificando demasiado. El día que pase una larga temporada sin verla puede que incluso la eche de menos, y si algún día la piso sé que sentiré asco y pena a partes iguales, pero estoy trabajando al máximo para evitar ese momento, porque el crujido me atormentaría en mis peores pesadillas.

No le voy a poner nombre como comprenderéis. El paso siguiente sería llevarle lechuguita y hay cosas a las que no estoy dispuesta a llegar.

P.D: ¿No os pasa que cuando hablais de insectos sentís un cosquilleo por el cuerpo y os dan espasmos repentinos? Debería hacérmelo mirar ¿verdad?.

6 de marzo de 2011

21:04

Siempre me he preguntado qué tienen los domingos. Son días extraños, vacíos, improductivos. Días en los que se desaprovecha el tiempo y en los que a uno le invade una sensación extraña que no sabría cómo definir. Como la que tengo yo ahora.

Y la verdad, no entiendo por qué. Bueno si lo entiendo, pero en teoría no debería ser así.
Yo creo que es porque no sé nunca que hacer con mi tiempo en días como hoy, y gasto las horas en cosas triviales que nisiquiera me satisfacen. Por poner un ejemplo, hoy lo único que he hecho ha sido hacer unas palomitas y ver "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina", habiéndome terminado el libro hace cosa de varios días. Podría haber visto cualquier otra y en cambio he elegido una en la que ya me sabía la trama de principio a fin. Que me ha gustado y eso pero si echo la vista atrás siento que he desaprovechado dos horas en las que podría haber adelantado capítulos de Fringe, por decir algo.

Por lo demás llevo todo el día escuchando la misma canción (que describe exactamente mi estado de ánimo, al margen de la letra) y evadiendo la lectura de Si esto es un hombre, que es un libro muy bueno pero demasiado duro como para leerlo en días como hoy. Estoy totalmente falta de ideas en todos los aspectos, y cuando las tengo no me apetece escribirlas. Nisiquiera sé que hago escribiendo esto.

Frustración es la palabra, la que no encontraba para describir la sensación, me acaba de venir a la mente. Si, creo que es eso. Los domingos la magnifican.

Qué deprimente.

18 de enero de 2011

Gatitos everywhere

Ayer me pasé por la biblioteca de ciencias de mi universidad para sacar unas cosillas y me encontré con que por el cesped había mas de 8 mininos rondando y curioseando. A mi ver tantos gatos juntos me traslada mentalmente a una especie de paraíso gatuno donde solo existen ellos y yo, y nadie más. A tres de ellos les puse nombre y todo: Botitas (porque tiene las patitas mitad negras, mitad blancas), Calcetín (porque tiene una pata blanca y otra negra) y Braga (aunque esto fue idea de un amigo ¬¬). Braga es más majo... le hice "bsbsbsbs" y se me acercó y me puso el culo en pompa para que se lo rascara y y y casi muerto de amor *__*

Mañana me voy allí a estudiar, les llevo pienso y juego con ellos y... seguro que mis amigos hacen como que no me conocen y la gente me mira raro. Pero todo es por envidia, porque saben que a ellos los gatos no los quieren tanto como a mí (¡jodeos!)

...El estudio me está haciendo mucho daño, lo sé.
(¿Por qué cuando hay examenes es cuando más pierde uno el tiempo?)

4 de enero de 2011

Entrada poco habitual

Sé que esto no es algo normal en la temática de mi blog pero, por dios! tenéis que ver este vídeo!!
Es un anuncio japonés de... bueno yo no lo he pillado muy bien, pero ha suscitado en mi fascinación, repulsión y risa al mismo tiempo. ¿Pero que coj...?


No, enserio, ¿de qué narices es el anuncio? O_O

1 de enero de 2011

Vuelta al punto de inicio

A mi esto de cambiar de año siempre me da la sensación de que es como una especie de retorno, como los niños cuando vuelven al cole cada año tras las vacaciones de verano. Es un curso diferente pero en esencia es como una vuelta al punto de partida. Pues con el cambio de año pasa lo mismo, o al menos yo lo veo así.

Esta nochevieja ha estado bien. Ha sido agotadora pero divertida, aunque yo pensé que terminaría durmiéndome por los rincones del local y he aguantado despierta como una campeona. ¡Ni siquiera se me ha invertido el sueño! algo raro me está pasando. Como contras diré que ahora en vez de pies tengo muñones, que me siento extremadamente rara cuando me visto de manera "no normal" (yo esque sin botas no soy yo) y que la vuelta a casa a las 8 de la mañana ha sido terrible ya no solo por el dolor de pies sino porque un tío me avasalló en el metro así inesperadamente con maneras un poco desastrosas y me dió la chapa, amablemente pero me la dió.

Y como momento Epic de la noche, este:
-Hola, ¿quieres una copa? yo te invito a lo que quieras ¿eh?
-...No es por nada pero hay barra libre.

(Esto comúnmente se denomina: moco del quince).

Pues me voy a ir a ver The Office.
Y por cierto, Feliz Año.

3 de diciembre de 2010

Bajo cero

Hoy poco me ha faltado para convertirme en un témpano de hielo, literalmente hablando.

Captura recién hecha, a las 23:40

Hace tanto frío en la calle que, de camino a casa, he visto que empezaba a formarse hielo en las aceras. Como esta noche la temperatura baje de -1ºC voy a tener que improvisar un refugio en la cama con mantas y bolsas de agua caliente.

Ahora mismo llevo el pijama más gordo que tengo, una sudadera, un palestino, dos pares de calcetines y sigo teniendo frío, y eso que estoy al lado de la calefacción. Edredón nórdico, ¡ayúdame!

A todo esto, desde hoy empiezo una etapa de vacaciones que va a durar hasta el día 13 de diciembre, porque el jueves y viernes de la semana que viene no tengo clase. Definitivamente amo este cuatrimestre :D

28 de noviembre de 2010

Noviembre de frío y Donuts

Adoro el frío, pero no me gusta ir con tropecientas capas de ropa porque me agobio, de hecho en el metro paso demasiado calor y eso termina siendo contraproducente, además de que todo el mundo va al centro (como yo) a comprar cosas navideñas y me resulta técnicamente imposible deshacerme de las capas en esa angustiosa situación. Vamos, que tengo mis motivos, copón!

Pues eso, en estos días la temperatura no ha subido de 5ºC en Madrid, y a pesar de ello mis capas de abrigo se han limitado a:
-Camiseta de manga larga fina (no siempre la misma, entiéndase)
-Abrigo gordo largo (más que gordo, grueso)
-Botas (esto siempre).
-Palestino/bufanda.
-Gorro.

Aún así no he pasado demasiado frío, "debe ser que me estoy volviendo inmune", o al menos eso pensé. Ingenua de mi... las consecuencias de tan irresponsables acciones han sido lumbago y un incipiente dolor de garganta que espero que no termine en faringitis como la vez anterior, que ya me mosquearía pasar otro puente en casa.

Precisamente por eso ayer vino Dani a verme con esto bajo el brazo:

 *______* Doooooooooonuts!!! :D~~~~

Merienda inmejorable para tomar mientras veíamos La Princesa Mononoke (ya casi casi estoy terminando con la lista de Miyazaki que hice así que no tardaré en hacer una entrada con mi opinión sobre cada una). Tienen buena pinta, ¿verdad?