17 de noviembre de 2011

Una nueva manía

Ya son unas cuantas las fobias/manías extravagantes que empiezo a acumular en mi historial.
Hagamos recuento:
-Espejos
-Ojetes
-Caras feas

Y de momento, o por lo menos hasta unos meses, esas me parecían más que suficientes, porque son cosas que me complican la vida, especialmente el tema de los ojetes, que se desarrolló a raíz del famoso vídeo en el que un pedazo de anormal se metió un vaso de cristal por el culo y se le reventó dentro. Bueno, quizás no fuese ese el motivo principal pero si el desencadenante.

En cuanto a las caras feas para qué voy a decir más. Por poner un ejemplo, a mi el maquillaje que le pusieron a Linda Blair (que creo que la actriz se llama así pero, sinceramente, no me atrevo a comprobarlo en google) en el exorcista me parece una pasada y al mismo tiempo me hace llorar (de miedo). Pondría una tira de imágenes explicativas acerca de mi concepto de "cara fea" pero como comprenderéis es algo que no puedo hacer. Vosotros imaginaos a la niña del exorcista y luego una reacción muy mala por mi parte y ya está. Me he explicado fenomenal.

Pero ahora se ha sumado una nueva... manía, digamoslo así. Y esque no puedo abrirle la puerta a nadie cuando estoy sola en casa. No es que tenga miedo, es una sensación extraña, pero aquí lo importante es que no puedo abrir la puerta. Sé que en parte es culpa de mi vecina gorrona, que contribuye un par de veces a la semana con su pesadez, y en parte también es culpa de la película Funny Games, porque vete tu a saber qué pasa si un día estás sola en casa y le abres la puerta a un desconocido.

La que liaron estos dos por unos huevos

Pero he estado dándole vueltas esta semana que he estado mala, porque no he tenido otra cosa mejor que hacer, y he llegado a la conclusión de que no es un miedo o aversión a algún psicópata potencial, ya que cuando me traen pedidos o correo certificado bien que abro la puerta. No. Es... aversión a las cosas inesperadas. No me gusta que llamen a la puerta sin yo esperarlo, y como no me gusta no abro la puerta.

Que soy rara del copón, vaya.
Lo que está claro es que con los años me voy agriando cada vez más y me voy volviendo más huraña. Miedo me da cuando sea anciana, voy a ser como esas viejas de las pelis que asustan a los niños.

4 comentarios:

  1. La verdad es que lo de los ojetes debe de ser con diferencia lo que más te incapacite en tu vida porque es algo que ves con más frecuencia que espejos y caras feas.

    Eso de no abrir la puerta no es tan raro (espero) porque yo tampoco abro pero yo es que ni cojo el teléfono si no sé quién es y si alguna rara vez lo cojo muchas veces termino colgando a mitad si veo que no es una llamada de nadie que conozca ni del trabajo. Cuando estaba en Toledo y tenía que buscar casa estaba tan desesperada que puse carteles por las calles diciendo que buscaba piso con mi número de teléfono. No me preguntes por qué pensé que eso podía ser buena idea. Me llamaron algunas personas pero ya había encontrado donde vivir, el caso es que uno de los que me llamó le dije que no necesitaba ya el piso y me dijo "Bueno, pero puedes venir igual y podemos conocernos". Creo que a ese le colgué antes de que terminara la frase.

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  2. Cada uno tenemos nuestras manías y el que no te guste abrirle la puerta a desconocidos cuando estás sola en casa tampoco es tan raro. Es más, lo veo perfectamente comprensible. A mi casa no suele venir gente de fuera, alguna vez viene algún familiar o amigos, o a lo mejor los del gas para ver el contador o a traernos algún pedido... Pero ahora que pienso, desconocidos no vienen prácticamente nunca. Y creo que si vinieran tampoco los abriría. Antes me asomo al balcón para ver quién está llamando al portero o en todo caso, bajo hasta el portal para ver quién está al otro lado (la puerta es de cristal). Tengo esa suerte de que no puedan llamar a mi puerta directamente o de poder encontrarme con alguien que no conozco al otro lado de mi puerta, antes tienen que flanquear el portal. Si estuviera sola, segurísimo que no abriría...

    Por cierto, lo que has contado de los ojetes me ha traumatizado. Lo del vaso de cristal es ciertamente asqueroso (y doloroso) xD

    Y como dice Conejito Zombi, que te pongas buena pronto ;)

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  3. @conejito: Que yuyu (e inevitable) eso de poner el número de teléfono para buscar piso. Entiendo que ahora vivas con la paranoia de que el ligón acosador pueda volver a llamar.
    La verdad es que yo tampoco cojo el teléfono cuando no reconozco el número, pero porque el 80% de las veces son de Jazztel o alguna otra compañía que quiere hacerme publicidad, y estoy hasta la minga de decirles que no.

    @Capicúa: Yo no puedo ver desde el balcón quién llama :( así que hago uso de la mirilla de la puerta y me pongo en modo ninja para que no se sepa que estoy al otro lado. Me reconforta saber que no soy la única que evita todas esas cosas, la verdad xD

    Comprendo que te traumatice lo de los ojetes, soy consciente de lo traumatizante de mi propio trauma. Espero superarlo algún día.

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