Ya me extrañaba a mi el haber aguantado tantos meses con la misma plantilla, creo que acabo de batir mi récord personal. Al final me he terminado cansando de tanto color pastel y he decidido pasarme al negro. Back to black, que diría la Winehouse. Vamos, que ando liada últimamente y descargo la frustración cambiando el aspecto del blog. Rezad para que no empiece como la última vez, advertidos quedáis.
27 de noviembre de 2011
20 de noviembre de 2011
Ninjas, ninjas everywhere
En esta foto hay un intruso, a ver si lo encontráis:
¿Lo veis? Si no es así repetid la acción de antes en bucle hasta que lo encontréis.
Eso mismo estuvimos haciendo ayer en mi casa, buscar a Kiara por todos lados, y nada, no aparecía. Nos estábamos empezando a preocupar hasta que de pura casualidad la vimos. ¿Me puede alguien explicar cómo narices se metió ahí? Es más, ¿cómo pudo colocarse en ese hueco minúsculo sin tirar absolutamente nada? Y no solo eso, consiguió salir de ahí, ¡y ninguno vimos cómo!
Una de dos, o mi gata tiene la habilidad del teletransporte o ha sido educada en una academia de ninjas. No hay más posibilidades.
17 de noviembre de 2011
Una nueva manía
Ya son unas cuantas las fobias/manías extravagantes que empiezo a acumular en mi historial.
Hagamos recuento:
-Espejos
-Ojetes
-Caras feas
Y de momento, o por lo menos hasta unos meses, esas me parecían más que suficientes, porque son cosas que me complican la vida, especialmente el tema de los ojetes, que se desarrolló a raíz del famoso vídeo en el que un pedazo de anormal se metió un vaso de cristal por el culo y se le reventó dentro. Bueno, quizás no fuese ese el motivo principal pero si el desencadenante.
En cuanto a las caras feas para qué voy a decir más. Por poner un ejemplo, a mi el maquillaje que le pusieron a Linda Blair (que creo que la actriz se llama así pero, sinceramente, no me atrevo a comprobarlo en google) en el exorcista me parece una pasada y al mismo tiempo me hace llorar (de miedo). Pondría una tira de imágenes explicativas acerca de mi concepto de "cara fea" pero como comprenderéis es algo que no puedo hacer. Vosotros imaginaos a la niña del exorcista y luego una reacción muy mala por mi parte y ya está. Me he explicado fenomenal.
Pero ahora se ha sumado una nueva... manía, digamoslo así. Y esque no puedo abrirle la puerta a nadie cuando estoy sola en casa. No es que tenga miedo, es una sensación extraña, pero aquí lo importante es que no puedo abrir la puerta. Sé que en parte es culpa de mi vecina gorrona, que contribuye un par de veces a la semana con su pesadez, y en parte también es culpa de la película Funny Games, porque vete tu a saber qué pasa si un día estás sola en casa y le abres la puerta a un desconocido.
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| La que liaron estos dos por unos huevos |
Pero he estado dándole vueltas esta semana que he estado mala, porque no he tenido otra cosa mejor que hacer, y he llegado a la conclusión de que no es un miedo o aversión a algún psicópata potencial, ya que cuando me traen pedidos o correo certificado bien que abro la puerta. No. Es... aversión a las cosas inesperadas. No me gusta que llamen a la puerta sin yo esperarlo, y como no me gusta no abro la puerta.
Que soy rara del copón, vaya.
Lo que está claro es que con los años me voy agriando cada vez más y me voy volviendo más huraña. Miedo me da cuando sea anciana, voy a ser como esas viejas de las pelis que asustan a los niños.
4 de noviembre de 2011
Retomando la escritura + Intercambio musical
Al parecer no sólo estoy en plena crisis existencial/estudiantil, sino que además también estoy en crisis musical.
Hace tiempo que no descubro música nueva, y por alguna extraña razón melómana necesito descubrir cada cierto periodo grupos y melodías nuevas. Una de las razones es que soy de las que suelen escuchar la música en bucle hasta el punto de trillarla, como yo digo, y como es natural me termino cansando (hasta que me da por redescubrir esos grupos/canciones de nuevo).
La otra razón es que he vuelto a escribir, pero esta vez no son escritos raros que sólo entiendo yo, no, esta vez he empezado un relato, y tengo intención de terminarlo. No pretendo hacer un best seller ni ninguna maravilla, pero hace un par de semanas tuve un momento muy creativo y en lugar de dejarlo pasar lo utilicé, así que aprovechando que tenía 4 horas libres fui corriendo a la biblioteca de la facultad a ordenar toda esa tormenta de ideas. ¿Que qué tiene esto que ver con la música? Pues veréis: a mí la música me estimula la imaginación (como a todo el mundo) y como hace mucho que no descubro cosas nuevas pues tampoco tengo ideas nuevas. Vamos, que tengo el relato un poco estancado.
Así pues, os pido que me hagáis recomendaciones musicales de cualquier género, que yo tengo los oídos dispuestos a todo. Aunque si me decís grupos no muy conocidos incluso mejor, porque así serán nuevos para mí casi con toda seguridad.
Y como no me gusta pedir por pedir, pues yo también voy a dejar canciones de esas que me llegan a la patata pero que he escuchado demasiado en bucle. Pondría toda la música instrumental que me ha dado por oir pero se haría muy pesada la lista con tanto Wim Mertens, tanto Hans Zimmer y tanta banda sonora. Así que ahí va:
30 de octubre de 2011
Preguntas recurrentes
Sabía que tarde o temprano terminaría llegando este momento, aunque esperaba que las cosas fluyesen de un modo diferente. Estoy en una etapa de mi vida un tanto extraña, para ser sincera. No me van las cosas nada mal, estoy feliz y me considero bastante afortunada en general, pero no van por ahí los tiros, se trata de otra cosa. Supongo que es inevitable que todos en algún momento de nuestra vida, trayectoria estudiantil o lo que sea, nos hagamos preguntas. Desde hace un tiempo yo no paro de hacerme las mismas: "¿Es esto lo que quiero? ¿Realmente es lo mío?". Son pensamientos demasiado recurrentes.
Estoy desmotivada con mi carrera, esa misma que adoraba y que defendía a capa y espada. La misma que ahora no me suscita nada. Simplemente la hago de manera un poco autómata, estudio, apruebo, estudio, apruebo, estudio, apruebo. Hace un par de años mi meta era trabajar de esto, ahora es terminarla, a secas.
Ignoro cómo está el panorama en esa jungla de ahí fuera, y lo voy a seguir ignorando hasta que lo experimente, pero es algo que me asusta y me desanima a partes iguales. No sé hasta que punto seguir centrada en una rama como la Psicología va a ser una pérdida de tiempo o una inversión. ¿Y si no es lo mío? No sé qué hacer cuando la termine, si buscar trabajo en general, buscar trabajo de esto, seguir ampliando mis estudios en Psicología o empezar con otra cosa. No sé.
Sé que esta especie de crisis no es diferente de las crisis existenciales que tenemos todos, y también sé que pasará cuando sepa encaminarme, pero hasta entonces estoy perdida.
Si echo la vista atrás con respecto a cuando empecé veo que he aprendido infinidad de cosas, que no tengo un conocimiento trivial. Pero estoy a un año de terminar y veo que aún con todo es insuficiente, no estoy nada preparada, o esa es mi percepción al menos.
Todo el mundo me dice que no me preocupe, que la vida se termina abriendo camino de un modo u otro, pero el hecho de no poder controlar algunas variables me perturba, porque ni siquiera soy capaz de decidir qué es lo que quiero hacer. Tengo 21 años y aún desconozco qué facetas destacadas de mí debería explotar. Desconozco incluso si tengo facetas destacadas.
No tengo un Plan A, tampoco tengo un Plan B.
20 de octubre de 2011
El mayor de los ridículos
Hay veces en los que uno se levanta y tiene la ligera sensación de que el día no va a traer nada bueno y que es mejor quedarse en la cama. Precisamente eso pensé hace 3 días al rato de haberme despertado. Desganada y de mal humor me dediqué a mis quehaceres rutinarios antes de ir a clase, y salí de casa.
LLegué a tiempo a la clase de música, estuve bastante despierta a pesar de las audiciones de canto gregoriano que nos pusieron, hablé con mi amiga coreana... tampoco parecía que estuviese siendo un mal día. Mi mal humor había desaparecido y la sensación con la que me desperté también.
Salí de música y como tenía dos horas y media libres y solitarias me fui a comer (sola) y después a la biblioteca (sola también) a hacer algo con mi vida. En un principio pensaba ponerme a leer pero como tenía el portátil a cero de batería me bajé a la sala de ordenadores de la biblio, a cargarlo y así mientras podía navegar por el apasionante mundo de internet.
13 de octubre de 2011
Demasiada gente
En días como el de ayer aborrezco vivir en Madrid. La fiesta de la Hispanidad, la del Pilar, la de Colón o como cada uno prefiera llamarlo, hubiese pasado como otra cualquiera de no ser por la nueva iniciativa de puertas abiertas. Iniciativa que me parece estupenda pero que tampoco termino de entender del todo. ¿Quitan la Noche en Blanco este año (que ahora será bianual) y para contentar a la gente abren museos y palacios en el 12 de Octubre? Pues vaya.
Tampoco entiendo mucho el porqué del desfile militar, aunque es una cosa que me encanta a pesar de que al señor Rajoy le parezca un coñazo. Pero bueno, ese es otro tema y tampoco quiero iniciar un debate político aquí; es más, no me apetece nada.
Bueno, que me desvío.
Motivada por esta nueva iniciativa salí ayer por la tarde con la intención de visitar el Museo Thyssen y al llegar me sorprendió ver "poca" gente en su entrada, a pesar de que eran aproximadamente las 18:40. La razón era que no se admitían más pases porque a las 19:00 cerraba el museo. Ya decía yo. Estupendo, jornada de puertas abiertas y cierran el museo a las 19:00. BRAVO.
Al Prado ni nos planteamos ir, porque suele estar hasta los topes cuando no son puertas abiertas, así que en esta ocasión todavía más. De todas maneras, con el carné de estudiante puedo pasar gratis hasta los 25, tengo mil ocasiones más para volver.
El Palacio de Buenavista, petao. La Casa de América, hasta arriba. El Palacio Real, imposible, pero imposible del todo, porque además de la cola kilométrica, había una polvareda por culpa de la cantidad de gente que pasábamos por ahí y levantábamos tierra al andar que no era normal.
La jornada de puertas abiertas fue un chasco, y mi cabreo monumental. Ya no por el hecho de no poder entrar a ningún sitio, sino porque ayer fui consciente de la cantidad de gente que vivimos en Madrid, y no me gusta. Me desespera y me asquea tener que moverme por la calle como si fuese detrás de una procesión. Claro que también me molestan demasiadas cosas últimamente. Estoy poco tolerante.
Cada vez es más frecuente la sensación de que soy un persona más sin identidad ni nombre en esta ciudad en la que hay demasiada gente y demasiadas pocas personas. Antes me encantaba pero empiezo a verlo de otro modo, más impersonal y solitario. Más triste.
2 de octubre de 2011
Regalos
Hace ya más de una semana que fué mi cumpleaños, pero he seguido teniendo regalos hasta este fin de semana.
Me siento poco merecedora de todas las cosas bonitas que me han regalado, han sido muchísimas. Empezaré por orden:
Botas Martens: Iban a ser un autorregalo pero mi madre se ofreció a pagármelas, aunque al final sólo le dejé poner la mitad. Tengo una especie de obsesión insana por las botas de este estilo y hay caprichos que me sabe realmente mal consentir (que no consentirme). Me encantan pero me están destrozando los pies, cosa mala. Al principio pensé que sería algo perenne pero ya he conseguido domar una de las botas a base de Nivea y calcetines gordos, la otra parece que se me resiste todavía, espero que por poco tiempo D:
Porno, de Irvine Welsh, que aunque el título engañe es la segunda parte de Trainspotting.
Black Stories, un juego de cartas cuyo método de juego es básicamente el mismo que el del ¿Quién es Quién? y es genial. Según mi madre mis amigos de la universidad tienen una imagen horrible de mi, guarrerías y cosas macabras. La verdad es que no se equivoca.
Ahora los regalos de Dani:
The Sandman, que desde que JapiBrein hizo la reseña del volumen 1 en su blog lo quise, es más, lo amé sin haberlo siquiera leído. ¡Y una Kokeshi! Es una muñequita que se inspira en las tradicionales japonesas. La mía se llama Eika y simboliza el éxito (H).
Conejito también se molestó en enviarme algo que me hizo muchísima ilusión, un Moleskine edición Pacman, para más inri, porque ella es así de bonica, y eso que no tenía por qué. Y también una tableta de chocolate blanco (mi favorito), pero no aparece en la foto porque duró un abrir y cerrar de ojos, y eso que yo casi ni lo caté. Cogí 3 onzas de ná y me reservé el resto como hacía el pobrecito de Charlie en Charlie y la Fábrica de chocolate, pero al día siguiente cuando me levanté ya no había más. El ente ninja que se la zampó te está muy agradecido ;_;
Mis amigas de la infancia me regalaron un jersey kurtcobainesco de los que tanto me gustan a mí. No tengo foto pero os lo imagináis, digo yo.
Y ya por último la mayor sobrada que me han regalado en toda mi vida: un ordenador nuevo, nono, qué ordenador, un pepinaco nuevo para gamers frustrados como yo. Me da hasta cosa contar que ha sido un regalo de cumple, es demasiado. Que por otra parte no sé si va a ser muy contraproducente eso de recuperar el tiempo perdido, miedo me doy.
Edit: Se me olvidó mencionar que también me han regalado una ilustración, cuando la tenga físicamente la enseñaré.
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