Ha estado ausente durante más de una hora y aunque sabíamos perfectamente que andaba por la casa, nos extrañaba que no estuviese echándose una de sus siestas veraniegas en algún sitio cómodo y visible. Al final he terminado averiguando, muy a mi pesar, que no estaba echándose una siesta precisamente.
Como todo ser viviente he sentido necesidad de ir al baño y al encender la luz me he encontrado a Kiara en la tapa del váter, mirándome con una cara entre muy mona y muy de susto. El gesto humano correspondiente creo que sería la vergüenza, cosa que se ha corroborado cuando al quitarla de encima de la tapa me he encontrado con una estampa que habría asustado incluso a las protagonistas de Two Girls One Cup. Vamos, que había hecho aguas mayores encima de la tapa, había liberado al kraken, había descomido, en otras palabras: se había cagao.
(Aviso, lo que viene a continuación no es apto para personas sensibles, o para leer a la hora de comer).
El problema es que al parecer está suelta de la tripa, porque la que ha liado en la tapa del váter y en el pasillo no es ni medio normal. Esta vez estaba totalmente dispuesta a hacer foto pero luego lo he pensado mejor y en su lugar he decido velar por su integridad y reputación. Así que para que os hagáis una idea del asunto, el panorama en ese momento era tal que así:
Bueno, quizás exagero un poco.
Habrá quien piense que Kiara es una sucia y una cochina. Pues una cosa les voy a decir a todos ellos: sucias serán vuestras mascotas que si os descuidáis fijo que os mean y os cagan hasta en el gotelé, que la mía es tan educada que en lugar de dejarnos la sopresa en su cajón de arena ha aprendido a ir al váter para evitarnos limpiarlo todo después. El hecho de que no haya levantado la tapa y no haya tirado de la cadena es del todo irrelevante. Estoy muy orgullosa de ella, le he enseñado bien.
Por si os interesa, le hemos limpiado el culete en la ducha (cosa que no le ha hecho ninguna gracia) y ahora vuelve a ser feliz de nuevo en su cajita.
Happy ending.



