14 de febrero de 2011

Tuiteando

Supongo que ya todos os habréis dado cuenta desde hace un tiempo de que ahí a la derecha hay un icono de Twitter. LLevo ya un par de meses usándolo y le veo mucha utilidad porque puedo reflejar pensamientos rápidos en 140 caracteres, o mencionar hechos triviales que me suelen ocurrir casi todos los días pero que no tienen contenido suficiente como para escribir una entrada aquí, además de informarme de las cosas que suceden en el panorama nacional y en la vida de los demás (cómo no).

Con esto lo que quiero decir es que si alguien quiere leer más cosas, al margen de las entradas que suelo hacer, puede darse una vuelta por allí y cotillear un poco. Lo cual no quiere decir que deje de publicar en el blog, que para nada, seguiré escribiendo como he hecho hasta ahora y con la misma frecuencia.

Vamos, que si no estoy en Blogger andaré por Twitter, y si no estoy en Twitter probablemente ande por Blogger, o no ande directamente. Así que eso, ya sabeis donde encontrarme, lo siguiente ya va a ser dejar la dirección de mi casa y la llave debajo del felpudo, por si alguien quiere pasar a tomarse un café.

3 comentarios:

  1. Yo no le llego a pillar el gusto al Twitter. No le tengo tanto asco como al Tuenti o al Facebook como para cerrar la cuenta pero, no sé, no me inspira. Pero bueno, siempre es una vía más para cambiar el decorado de fondo y eso siempre es algo importante, you know.

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  2. Te comprendo perfectamente xD lo que no me explico es cómo he podido aguantar casi un mes con el mismo fondo de Twitter, te has dado cuenta?

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  3. Pues algo tienes que hacer para remediarlo pronto. Seguro que te sientes incómoda contigo misma, disonancia cognitiva que lo llamaba Festinger. ¿Has visto? Voy a aprobar. Bueno, basta, que me siento pedante.

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