15 de octubre de 2010

Viaje a Irlanda: El castillo de Blarney

Para nuestro tercer día en Cork decidimos hacer una visita a Blarney, un lugar que tiene bastante reclamo turístico por su castillo y los alrededores de éste, principalmente. Como Blarney está a unos 8 kilómetros de la ciudad tuvimos que coger un bus hasta allí (primera vez que cogíamos un transporte público en ese país) que tardaba unos 20 minutos en llegar, pero no teníamos ni idea de en qué parada había que bajarse así que preguntamos a un señor que fue bien majo con nosotros y nos avisó cuando tocaba.

La entrada al castillo costaba unos 10 euros, lo que a primeras me pareció un poco caro, pero me descontaron dos euros por enseñar el carné de estudiante (cualquier carné universitario vale). Aunque luego viendo lo bonito que era todo no me arrepentí de haber soltado esos 8 euros.

A pesar de que Blarney es visitado por su castillo, lo que más me gustó fueron los jardines y los alrededores. Irlanda es conocido como el país esmeralda y este paisaje concretamente hacía honor a su nombre. Las fotos no le hacen justicia, es muchísimo más verde de lo que sale ahí.

Me recordó un poco a La Comarca xD

El camino sigue y sigue... (8)

En este lugar la gente tiraba monedas aunque sigo sin saber la razón ._.
pero supongo que sería una especie de lugar de los deseos o algo parecido

Tras caminar un poco por los jardines vimos el castillo. Data del siglo XIII, aunque fue destruido y reconstruido varias veces por lo que no es que esté en un estado excelente que digamos, de hecho lo único que queda en pie es la torre del homenaje y algún que otro torreón de defensa.

Helo ahí 

La principal atracción del castillo no es el castillo en sí, sino la piedra de Blarney. Cuenta la leyenda que esa piedra en concreto es una fragmento de la piedra de Scone, que se utilizaba en las ceremonias de coronación de los reyes escoceses, pero hipotéticamente su origen se remonta a antes de Cristo, vaya usted a saber (hay que ver qué útil que es la wikipedia en estos casos). En fin, el reclamo turístico consiste en subir a lo alto del castillo y besar la piedra por la parte de abajo (está muuuuuy abajo), y si haces eso se te concede el don de la elocuencia.
 Donde se ven las barras de arriba es donde se supone que está la piedra

Pues eso era lo que nosotros nos disponíamos a hacer, así que subimos el castillo por una escalera de caracol interminable, estrecha y superresbaladiza, y a la vez fuimos echando un vistazo a las habitaciones de cada piso, que todavía se conservan. En primer lugar he de decir que la gente de la edad media era muy bajita (más que yo incluso), porque los techos eran muy bajos y había que agacharse un poco para pasar por los arcos de las puertas. Además hacía mucho más frío y humedad dentro del castillo que fuera de él, y de ser así hace siglos no me extraña que hubiera tan poca esperanza de vida. Como para dormir ahí dentro.

 Una de las habitaciones (si mal no recuerdo, la habitación del cura y la de la princesa estaban bien cerquita... hmm... sospechoso)

Aquí se pueden ver perfectamente los pisos del torreón (es curioso porque el salón del trono, o salón de ceremonias era enano, de hecho era más o menos como el salón de mi casa xD)

Una vez llegamos arriba besamos la piedra (un hombre que está allí perennemente nos ayudó a hacerlo, sino seguramente me habría colado por entre las barras y me habría metido un ostión mortal). No hay fotos de ese momento pero para que os hagais una idea de cómo se besa voy a poner una foto que he visto por google:


Aunque no lo parezca la piedra está mucho más abajo de lo que se ve ahí, y da bastante vértigo. Además de que se ve que en esa zona está negra, así que el don de la elocuencia no se, pero me he llevado los gérmenes de medio planeta xD

Desde lo alto del torreón se pueden ver perfectamente los jardines, y las vistas son preciosas, todo verde verde verde, y más verde. Me encantaría poder subir otra vez allí para verlo todo de nuevo.




Después salimos del castillo y nos quedamos un rato por los alrededores. Hay algunos sitios "especiales" en los jardines (aunque seguramente se los hayan inventado), como la Cocina de la Bruja, la Cueva del Druida, el Jardín del Veneno e incluso un pequeño dolmen.

Y hasta aquí la visita al castillo de Blarney. Mañana: Cobh.

4 comentarios:

  1. ¿El año pasado con la locura de la gripe A también besaría la gente la piedra?

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  2. Pues no te quepa duda xD de hecho ahora mismo tengo un buen resfriado, quién sabe si por culpa de la piedra ¬¬

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  3. Qué verde está todo, por Dios. Menudas vistas desde lo alto, es impresionante.

    ¿Lo de besar la piedra no da un poco de yuyu? A mí me lo daría, ahí cabezabajo y sujeta por un tío por los pies...

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  4. Da yuyu cuando empiezas a ser consciente de que la piedra está muchísimo más abajo de lo que parece. En mi caso me limité a "dejarme resbalar", cerrar los ojos y poner morritos xD

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