5 de abril de 2012

Discapacidad visual

Soy miope.

LLevo sin ver bien desde los 14 años, y la cosa ha ido empeorando lentamente. Empecé con menos de una dioptría en cada ojo y ahora tengo aproximadamente 2,5 (en un ojo más que en otro). En todo este tiempo he aprendido a adaptarme con la ayuda de las gafas, las cuales necesito para leer pizarras, powerpoints, ver la tele o ir al cine. Sin ellas veo todo bastante borroso y me resulta imposible leer carteles o reconocer personas a menos que me hagan señas o me fije en su forma de caminar.

Todo esto no tendría mayor importancia de no ser porque me he acostumbrado a salir a la calle sin las gafas puestas, y a día de hoy me da vergüenza llevarlas para otra que no sea lo estrictamente necesario. Sin embargo, empiezo a verme envuelta en situaciones peliagudas y surrealistas cuando voy sin ellas. He llegado a cruzar carreteras para acariciar a gatitos callejeros que han resultado ser bolsas de plástico. He saludado a pedruscos pensando que eran personas, y del mismo modo, he llegado a parecer maleducada al no saludar a personas que de lejos no reconozco. Pero la gota que colmó el vaso tuvo lugar el otro día, cuando, volviendo a casa de madrugada cogí el bus que no era.

No penséis que subí al bus sin saber nada, al menos me molesté en preguntarle a una amiga si aquel bus que se acercaba hacia la parada a la que me encaminaba era mi bus. El problema es que ella también es miope.

Es peligroso juntar a dos miopes, el mundo puede implosionar

Me recorrí una línea de autobús casi de punta a punta, mientras veía por la ventana cómo pasábamos por distritos poco seguros que en mi vida había pisado antes. Anduve sola a las 5 de la mañana por la calle hasta encontrar un bus de enlace, y una hora y media después conseguí llegar a mi casa.

Creo que es hora de dejar de ocultar al mundo lo gafapasta que soy (literalmente hablando).
Hipsters, envidiadme.

4 de marzo de 2012

Venía yo a contar algo

Hoy vengo a hablar un poco de mí, lo cual no es nada raro si tenemos en cuenta que en este lugar siempre hablo de mí. Pero hoy precisamente mi intención no es hablar de algún hecho objetivo que me haya ocurrido sino de mi visión de este momento. De cómo me va. De cómo me encuentro.

Objetivamente me va bien, pero no me encuentro tan bien. Creo que ya he comentado en alguna ocasión que prácticamente vivo en la universidad y que suelo llevarme una carga de trabajo considerable a casa. La única manera que tengo de aprovechar un poco más los días y dedicarme algo de tiempo a mí misma es trasnochar entre semana. Dormir poco se ha convertido en una especie de hábito y rutina de la que me cuesta salir. Gracias a dormir un par de horas menos puedo dedicarme a cosas que me hacen muchísima falta: leer (aunque sean 10 páginas), ver alguna película, jugar a videojuegos y echar un vistazo a las cosas que se cuecen por internet. Cuando digo que me hacen falta lo hago en el sentido más literal posible, es eso o volverme loca.

El problema de toda esta falta de sueño en general es que estoy cansada. Muy cansada. Y un pelín irascible. También me planteo con mucha frecuencia hasta qué punto me gusta lo que hago ahora mismo, lo que estudio, la formación profesional que estoy recibiendo. Me lo pregunto todos los días y conforme más me lo pregunto más aspectos negativos encuentro. Hay cosas que no me trago, que no me creo y que no me convencen en absoluto, por decirlo de alguna manera. Pero bueno, las apariencias engañosas y las triquiñuelas a las que se dedican las universidades son otro tema diferente.

A menudo se me ocurren mil ideas estupendas para plasmar aquí y para enseñaros, pero me cuesta llevarlas a la práctica. A veces es por falta de tiempo, a veces es por pereza y otras es porque al intentar poner en orden toda esa maraña de ideas no sale nada. Nada, en blanco. Es frustrante. El otro día me pasó algo parecido en un foro y salí con el rabo entre las patas, aunque no tenga mucho que ver.

Sin embargo me apetece mucho escribir. Estoy escribiendo una historia desde hace algunos meses, y va a paso lentísimo. Tal y como está el panorama ahora irá más lento aún, pero ahí está, adquiriendo una forma que nunca tengo prevista. Escribo para mí, pero también a veces me hace falta escribir para otros, para contar, vaya. Y me gustaría poder hacerlo con más frecuencia y no tener esto medio abandonado, que me da hasta lástima.

He pensado incluso empezar una nueva bitácora en un nuevo lugar donde poder contar las mismas cosas en otro formato diferente, o contar cosas distintas con el mismo formato, la verdad no lo tengo nada claro. Lo mismo me viene bien, o lo mismo es una tontería. Quién sabe.
Sea como sea, estaríais todos invitados, eso por supuesto.

¿Notáis el tono dubitativo? Así me paso los días últimamente, pensando mucho y sin concluir nada. Pienso tanto (curiosa expresión, como si el pensamiento se pudiese contabilizar), que a veces tengo la sensación de que todo lo que hago, escribo o digo ya ha pasado antes, en mi pensamiento. Es como un déjà vu asqueroso que se me pega como una lapa.

"Pero esta tía que cojones quiere decirnos" pensaréis. Pues no lo sé, vine con la intención de explicar algo y al final esto se ha terminado convirtiendo en un desahogo incomprensible.

Ah si, que yo venía a contar cómo me encuentro. Pues así.
Y poco más.


12 de febrero de 2012

Lecturas pendientes

Venía yo con la intención de hacer un IMM en toda regla pero al final el término en sí no me ha convencido del todo y he decidido cambiar el nombre por algo más... más acorde con este ambiente.

Pero antes que nada, ¿qué es un IMM?
Un IMM no tiene otra función que la de mostrar a la blogosfera los últimos regalos, compras o adquisiciones literarias, en definitiva. Suele ser algo tradicional en los blogs literarios, y por lo general lo que se pretende con ello es hacer un adelanto de las próximas reseñas que se vayan a hacer. IMM quiere decir In My Mailbox, que es una manera muy internacional de denominar a los post típicos de toda la vida en los que cuentas en qué te has gastado los ahorros de los últimos meses.

Como este no es un blog literario y mi intención no es hacer reseñas, he decidido que lo que voy a enseñar va a ser una mezcla entre los libros más recientes que han llegado a mi estantería, y los que no son tan recientes y tengo aún sin leer. En otras palabras, mis lecturas pendientes.


Empezaré de lo menos reciente a lo más reciente:
  • Los nueve príncipes de ámbar: Recuerdo que lo compré por 4 euros en uno de los muchos puestos del centro durante el Día Internacional del Libro, si mal no me equivoco. Me llamó la atención porque la sinopsis cuenta que el protagonista es un amnésico que consigue escapar de un hospital psiquiátrico, todo envuelto en un halo fantástico. Lo malo es que es la primera parte de toda una saga de libros que a saber si algún día termino. Desde entonces no lo he ojeado, pero lo haré tarde o temprano.

  • El nombre del viento: Lo compré en la Feria del Libro (hace más de medio año, como quien dice) a precio de ganga y lo he empezado hace una semana escasa. No sé por qué no lo hice antes, porque me está gustando bastante. A pesar de ser un buen ladrillo la lectura es muy fluida y la historia es interesante. El protagonista es un pelín repelente pero en el fondo no me cae mal, o al menos no lo suficientemente mal como para abandonar el libro (algo que he llegado a hacer alguna que otra vez).

  • La radio de Darwin: Este lo tenía anotado en mi lista desde hacía mucho y un día de casualidad lo vi en la Casa del Libro medio escondido. Ciencia-ficción pero de la científica de verdad, con argumentos creíbles y mucha genética. Por otro lado, le dieron el Premio Nébula así que digo yo que por algo será (ahora que me parezca un truño y mi gozo en un pozo).

  • Matadero Cinco: Descubrí este libro gracias a @HugoIzarra, que de manera totalmente desinteresada y sin conocerme me mandó por e-mail la mayoría de las obras de Kurt Vonnegut en pdf. Como no tengo Kindle ni ningún otro tipo de eBook, antes que leer directamente de la pantalla decidí probar suerte y ver si tenían algo suyo en alguna librería. Prácticamente todas sus novelas están descatalogadas, pero conseguí hacerme con ese (y encima de Anagrama *_*). Tengo que decir que ya me lo he leído y me ha sorprendido totalmente, hasta el punto de considerarlo genial. De hecho, tal y como está escrito, el argumento que tiene y la narración, solo pueden ocurrir dos cosas: que guste mucho o que disguste, sin medias tintas.

  • 1984: Regalo muy reciente, ya lo enseñé en la entrada aquella que hice en Reyes. Le tengo muchas muchas ganas porque las distopías me tienen ganada y porque es algo que tarde o temprano hay que leer.

  • La conjura de los necios: También recientito. Yo recuerdo que conejito en su día lo mencionó en su blog y desde entonces ya me quedé con la copla y con las ganas de echarle un ojo, et voilá, ahora lo tengo en mi estantería, totalmente nuevo y sin leer. A ver qué tal me parece.

Y hasta aquí mis lecturas pendientes, que creo que lo seguirán siendo durante bastante tiempo porque últimamente los únicos momentos que puedo dedicar a la lectura son los viajes que hago para ir a la universidad, así que la cosa avanza a ritmo leeeeento. No importa.

Eso si, no compro ni un solo libro más hasta que termine esos, ¡ni uno! (no me lo creo ni yo).


19 de enero de 2012

Oportunismo

Lo sabía.

Desde que empezó el mes de enero he procurado abrigarme lo suficiente, no pasar mucho tiempo en la calle, y llevar una alimentación más o menos normal porque es en esta época del año cuando mis defensas (que ya de por si dejan mucho que desear) empiezan a caer en picado y me vuelvo vulnerable a todo tipo de virus y agentes externos. Todo con el objetivo de estar como una rosa de cara a los exámenes y aprobarlas todas.

Pues bien, en estos momentos tengo malestar, dolor de garganta y fiebre.
Tengo un examen mañana.
Uno de los exámenes más difíciles de la carrera es dentro de 4 días.
Mi cuerpo ahora mismo es un cúmulo de antigripales y antibióticos.

Me cago en la puta.

12 de enero de 2012

El tipo de la compañía del gas

"...la Teoría bifactorial de Mowrer plantea que el origen de las obsesiones responde a un proceso de condicionamiento." Esa fue la última frase que leí antes de que me desconcentrara el sonido del timbre.
"Qué coño querrá esta vez la vecina" pensé. Para no variar la costumbre, ignoré el timbre y seguí con mis cosas. Un par de segundos después volvió a sonar. Como no tenía intención de hacer creer a la vecina que había alguien en casa, me descalcé y salí al pasillo de puntillas en dirección a la cocina. Por el camino, me quedé mirando la sombra de dos pies que se proyectaban por la ranura de debajo de la puerta.

"Sé que estás ahí..." me pareció oír.

En ese momento me asusté. No me sorprendió tanto el hecho de que hubiesen podido oírme como la voz que había pronunciado aquella frase. Era una voz siniestra, cavernosa. Casi no parecía humana.

"¿Hola? Soy de la compañía del gas". 

Ahora la voz era completamente diferente. Era aguda y dulce, la típica voz de un chico joven. ¿Seguro que lo que había escuchado antes era real? No sabía qué pensar. Lo cierto es que tenía un poco de miedo, pero yo me asusto fácilmente con cualquiera cosa. Siguiendo fiel a mi manía de no abrir la puerta, dije en voz alta:

-Mis padres no están en casa en este momento. Vuelva mejor por la tarde, que seguro que están.
-Ah... ya. De acuerdo. Gracias.

La sombra de los dos pies seguía ahí. ¿Por qué no se iba? Su comportamiento empezaba a resultar un poco extraño. Entonces lo oí. Oí como intentaba forzar la cerradura de la puerta.
Me di toda la prisa que pude y cogí mis llaves. Acto seguido eché el cerrojo de seguridad.
El corazón me latía a mil por hora. Aquel hijo de puta estaba intentando entrar en mi casa, joder, quería robarnos. Era un ladrón, y yo estaba acojonada como nunca lo había estado antes en mi vida.

Entonces el ruido en la cerradura cesó. Vi cómo la sombra de sus pies se movía hasta terminar de desaparecer. Se había ido. 

No sé cuánto tiempo pasó desde entonces, quizás minutos, o quizás horas. Estaba tan asustada que había perdido la noción del tiempo. Volví a oír la cerradura, esta vez abriéndose. ¡Había conseguido entrar!

"¿Hija? Por favor contéstame". Era una voz que sollozaba. La voz de mi madre.

-¡Mamá!
-Dios mío, ¿estás bien? He venido tan rápido como he podido. Pensé que te había pasado algo malo. Tenía tanto miedo... menos mal que no te ha pasado nada. Gracias a dios.
-Mamá, no entiendo nada, me estás asustando.
-Al parecer alguien ha conseguido entrar en casa de algunos vecinos.
-¿Un ladrón? Joder, aquí también ha intentado entrar, pero conseguí cerrar bien a tiempo. ¿Qué es lo que les han robado?
-¿Robado? No hija no. No les han robado nada. Los han encontrado muertos.



...

Y justo en ese momento me he despertado esta mañana. Odio cuando se avecinan los exámenes porque siempre tengo sueños perturbadores como éste, pero bueno, al fin y al cabo solo ha sido un sueño. Me he puesto a estudiar el examen de esta tarde cuando de repente han llamado al timbre.
"Joder, esto es de coña", he pensado. Como no me gusta abrir cuando estoy sola en casa he pasado del timbre y he seguido a mi rollo. Entonces han llamado por segunda vez.

"Soy de la compañía del gas", he oído que decían al otro lado de la puerta.

Adivinad quién se ha cagado de miedo.

7 de enero de 2012

Nuevo Flickr

Siempre que se acercan los exámenes me da por registrarme y abrirme cuentas nuevas en sitios variopintos en lugar de ponerme a estudiar (que es lo que debería estar haciendo en estos momentos). Esta vez le ha tocado de nuevo a Flickr.

Hace unas semanas decidí que iba a subir todas las fotos que hiciera a partir de este momento a Tumblr, porque el límite de 200 fotos de Flickr me parecía un poco coñazo y yo ya rondaba las 140 en mi cuenta, así no tendría que contenerme a la hora de publicar las fotos que me fuesen saliendo.
Por alguna extraña razón (procrastinación pura y dura en realidad) me ha dado por replantearme el tema y he pensado que además de subirlas a Tumblr, también las voy a poner en Flickr, pero en menor cantidad, seleccionando sólo las que más me gusten, y como tengo la cuenta próxima a las 200 he terminando haciéndome uno nuevo.


Solo un día y ya me he tenido que contener para no subir tropecientas. Dentro de un mes lo tengo petao de fotos de Kiara, lo veo.

6 de enero de 2012

Reyes Majos

Y digo majos porque en teoría no tendrían por qué haberme regalado nada más, ya que yo ya tuve mi regalo el día 25. Bueno miento, si que me esperaba un libro, cosa que salió de mi madre (juro que yo no tuve nada ver). Lo que no sabía era qué libro iba a ser, porque me encargué de hacer una lista y decirle que eligiera el que más rabia le diese. Cuál ha sido mi sorpresa al encontrarme esta mañana con todo esto:


La conjura de los necios + 1984 + Mochila + Bombones + Chicles de sandía.

La mochila me hacía mucha falta porque la otra que tenía (y que ahora mismo está en la basura) se estaba desintegrando y el día menos pensado se me iba a terminar de romper del todo por la parte de abajo en el momento más inoportuno. Supongo que mi madre, como cualquier madre con fobia a las cosas rotas, se dió cuenta y decidió ponerle remedio.

Cuando he hecho limpia en la antigua mochila antes de tirarla he encontrados propagandas, papeles y notitas que podrían considerarse auténticas joyas del jurásico, y lo mejor de todo, un bollo de chocolate totalmente aplastado todavía dentro del plástico. He llegado a la conclusión de que acumulo mierda (y de que tendría que haber hecho foto para documentar mi Síndrome de Diógenes).

Los bombones son tradición, pero nunca me los espero. Como puede verse en la foto me he zampado casi la mitad, y como siga a este ritmo sólo me van a durar hasta mañana.

Me siento mal, yo no me merezco tantas cosas ;_;

1 de enero de 2012

Feliz año


Se supone que pone 2012, si.

Y ahora marcho rauda a casa de unos amigos a ver pelis de miedo hardcore y a echar la noche.
Pasadlo bien, hagáis lo que hagáis.