20 de octubre de 2011

El mayor de los ridículos

Hay veces en los que uno se levanta y tiene la ligera sensación de que el día no va a traer nada bueno y que es mejor quedarse en la cama. Precisamente eso pensé hace 3 días al rato de haberme despertado. Desganada y de mal humor me dediqué a mis quehaceres rutinarios antes de ir a clase, y salí de casa.

LLegué a tiempo a la clase de música, estuve bastante despierta a pesar de las audiciones de canto gregoriano que nos pusieron, hablé con mi amiga coreana... tampoco parecía que estuviese siendo un mal día. Mi mal humor había desaparecido y la sensación con la que me desperté también.

Salí de música y como tenía dos horas y media libres y solitarias me fui a comer (sola) y después a la biblioteca (sola también) a hacer algo con mi vida. En un principio pensaba ponerme a leer pero como tenía el portátil a cero de batería me bajé a la sala de ordenadores de la biblio, a cargarlo y así mientras podía navegar por el apasionante mundo de internet.

13 de octubre de 2011

Demasiada gente

En días como el de ayer aborrezco vivir en Madrid. La fiesta de la Hispanidad, la del Pilar, la de Colón o como cada uno prefiera llamarlo, hubiese pasado como otra cualquiera de no ser por la nueva iniciativa de puertas abiertas. Iniciativa que me parece estupenda pero que tampoco termino de entender del todo. ¿Quitan la Noche en Blanco este año (que ahora será bianual) y para contentar a la gente abren museos y palacios en el 12 de Octubre? Pues vaya.

Tampoco entiendo mucho el porqué del desfile militar, aunque es una cosa que me encanta a pesar de que al señor Rajoy le parezca un coñazo. Pero bueno, ese es otro tema y tampoco quiero iniciar un debate político aquí; es más, no me apetece nada.

Bueno, que me desvío.

Motivada por esta nueva iniciativa salí ayer por la tarde con la intención de visitar el Museo Thyssen y al llegar me sorprendió ver "poca" gente en su entrada, a pesar de que eran aproximadamente las 18:40. La razón era que no se admitían más pases porque a las 19:00 cerraba el museo. Ya decía yo. Estupendo, jornada de puertas abiertas y cierran el museo a las 19:00. BRAVO.

Al Prado ni nos planteamos ir, porque suele estar hasta los topes cuando no son puertas abiertas, así que en esta ocasión todavía más. De todas maneras, con el carné de estudiante puedo pasar gratis hasta los 25, tengo mil ocasiones más para volver.

El Palacio de Buenavista, petao. La Casa de América, hasta arriba. El Palacio Real, imposible, pero imposible del todo, porque además de la cola kilométrica, había una polvareda por culpa de la cantidad de gente que pasábamos por ahí y levantábamos tierra al andar que no era normal.

La jornada de puertas abiertas fue un chasco, y mi cabreo monumental. Ya no por el hecho de no poder entrar a ningún sitio, sino porque ayer fui consciente de la cantidad de gente que vivimos en Madrid, y no me gusta. Me desespera y me asquea tener que moverme por la calle como si fuese detrás de una procesión. Claro que también me molestan demasiadas cosas últimamente. Estoy poco tolerante.

Cada vez es más frecuente la sensación de que soy un persona más sin identidad ni nombre en esta ciudad en la que hay demasiada gente y demasiadas pocas personas. Antes me encantaba pero empiezo a verlo de otro modo, más impersonal y solitario. Más triste.

2 de octubre de 2011

Regalos

Hace ya más de una semana que fué mi cumpleaños, pero he seguido teniendo regalos hasta este fin de semana.
Me siento poco merecedora de todas las cosas bonitas que me han regalado, han sido muchísimas. Empezaré por orden:


Botas Martens: Iban a ser un autorregalo pero mi madre se ofreció a pagármelas, aunque al final sólo le dejé poner la mitad. Tengo una especie de obsesión insana por las botas de este estilo y hay caprichos que me sabe realmente mal consentir (que no consentirme). Me encantan pero me están destrozando los pies, cosa mala. Al principio pensé que sería algo perenne pero ya he conseguido domar una de las botas a base de Nivea y calcetines gordos, la otra parece que se me resiste todavía, espero que por poco tiempo D:



Porno, de Irvine Welsh, que aunque el título engañe es la segunda parte de Trainspotting.
Black Stories, un juego de cartas cuyo método de juego es básicamente el mismo que el del ¿Quién es Quién? y es genial. Según mi madre mis amigos de la universidad tienen una imagen horrible de mi, guarrerías y cosas macabras. La verdad es que no se equivoca.

Ahora los regalos de Dani:
The Sandman, que desde que JapiBrein hizo la reseña del volumen 1 en su blog lo quise, es más, lo amé sin haberlo siquiera leído. ¡Y una Kokeshi! Es una muñequita que se inspira en las tradicionales japonesas. La mía se llama Eika y simboliza el éxito (H).

Conejito también se molestó en enviarme algo que me hizo muchísima ilusión, un Moleskine edición Pacman, para más inri, porque ella es así de bonica, y eso que no tenía por qué. Y también una tableta de chocolate blanco (mi favorito), pero no aparece en la foto porque duró un abrir y cerrar de ojos, y eso que yo casi ni lo caté. Cogí 3 onzas de ná y me reservé el resto como hacía el pobrecito de Charlie en Charlie y la Fábrica de chocolate, pero al día siguiente cuando me levanté ya no había más. El ente ninja que se la zampó te está muy agradecido ;_;

Mis amigas de la infancia me regalaron un jersey kurtcobainesco de los que tanto me gustan a mí. No tengo foto pero os lo imagináis, digo yo.

Y ya por último la mayor sobrada que me han regalado en toda mi vida: un ordenador nuevo, nono, qué ordenador, un pepinaco nuevo para gamers frustrados como yo. Me da hasta cosa contar que ha sido un regalo de cumple, es demasiado. Que por otra parte no sé si va a ser muy contraproducente eso de recuperar el tiempo perdido, miedo me doy.

Edit: Se me olvidó mencionar que también me han regalado una ilustración, cuando la tenga físicamente la enseñaré.

Mi nuevo archienemigo...

...son las pegatinas (el de antes eran los baldosines levantados de las aceras, pero esa es otra historia).

Concretamente, las pegatinas de garantía que vienen en la parte de atrás de los ordenadores, esas pegatinas minúsculas que como las quites te hacen la puñeta en cuestión de segundos.

Hace un par de días me llegó a casa un pc nuevecito y flamante, y tras hacer la operación de siempre (quitar el viejo, limpiar la mierda que dejó y sacar del embalaje el nuevo) me puse a instalarlo. Ilusa de mí, pensé que por una vez en mi vida saldría todo bien a la primera, pero no, era demasiado pedir.
El problema era que el ordenador no enviaba señal al monitor y éste no encendía, sólo se le iluminaba el led, así que tenía que ser problema del ordenador y no de la pantalla (porque con el antiguo funcionaba).

¿Qué es lo que hice para intentar solucionarlo? Abrir el chasis, porque en el manual indicaba que tenía que hacerlo para recolocar bien la gráfica. Me extrañó bastante, pero así me ahorraba el viaje a la tienda, así que no me lo pensé demasiado. Por dentro aparentemente estaba perfecto, así que lo volví a cerrar como si nada. Cuando caí en la cuenta de que la pegatina que iba pegada a la parte trasera del pc era la de la garantía me tiré de los pelos. Primero me pareció una cosa bastante tonta, pero luego me empecé a preocupar de verdad, porque aunque la garantía de los componentes siga intacta, por haber abierto el ordenador los de la tienda se lavan las manos como a partir de ahora le surja algún problema.

Total, que pasé una noche en vela maldiciendo a la jodida pegatina, y esperando que no le pasase nada chungo al ordenador (cosa bastante improbable, por otra parte), porque sino me lo iba a tener que comer con patatas y correr con los gastos de envío al fabricante.

Al final decidí embalarlo de nuevo y hacer un viaje en taxi hasta la tienda, pensando que iban a pasar de mi cara por la asquerosa pegatina, pero para mi sorpresa no fué así. Se dieron cuenta pero ni lo mencionaron y me atendieron muy amablemente, supongo que he tenido mucha suerte. ¿Qué le pasaba al ordenador? NADA. La típica gilipollez de siempre. En mi caso fué que estaba configurado por defecto para una toma de monitor DVI, y la mía es VGA.

Espero que durante los próximos dos años no me pongan pegas con la pegatina, pero la moraleja de esta historia es: Niños, si veis una pegatina en el chasis, estaos quietos. O mejor, comprad los ordenadores por componentes y así podréis abrirlos cuando os dé la gana, que es algo que todos deberíamos poder hacer, aunque sea para limpiar el polvo y la mierda acumulada de meses (opinión de una humilde servidora).

23 de septiembre de 2011

21

Hoy empieza el otoño, y además de eso ya soy mayor de edad en el estado de Misisipi, ahí es nada.
Si cuando tenía 20 aparentaba 16, ahora que tengo 21 espero aparentar 17, y ya cuando cumpla los 22 aparentaré la mayoría de edad y dejarán de pedirme el DNI.
Las cosas marchan según lo planeado.

Jungla estudiantil

Ayer tuve sin duda el día más estresante de todo el año: el de la matrícula.
Yo no sé si en el resto de universidades será como en la mía (que lo dudo) pero si podéis visionar colas, empujones, malas caras y confusiones a mansalva os acercaréis mucho al panorama al que me tengo que enfrentar todos los años por estas fechas.

La matrícula es una jungla donde solo los más fuertes (en este caso los de 5º) consiguen hacerse con una plaza en las optativas más deseadas. Para el resto de estudiantes quedan los despojos, y fruto del estrés y del agobio por hacer la matrícula lo antes posible he terminado cogiéndome una asignatura que está relacionada con Historia de la Psicología (otra vez nooooooooo D: ) y una por error, que voy a tener que abandonar porque se solapa totalmente con las troncales y no me dejan anularla ni hacer nada. En otras palabras, acabo de patentar el suspenso express.

Pero bueno, no pasa nada. Tengo cero ganas de empezar las clases porque todavía no hace frío suficiente y a mi el frío me motiva mucho, pero por otro lado me apetece tener de nuevo una rutina diaria. Y eso.

7 de septiembre de 2011

Múltiples cuentas (que no cuentas múltiples)

El otro día me entró un agobio repentino al caer en la cuenta de la cantidad de sitios de internet en los que estoy registrada y que se consideran redes sociales. El punto de partida siempre es el mismo, cuando tengo que estudiar encuentro en internet miles de cosas interesantes para hacer y lo más normal es que me dé por abrir cuentas en sitios que tarde o temprano van a terminar abandonados. Con el paso del tiempo la lista se ha ido engrosando cada vez más hasta el punto de que si tuviera que dedicarme a mantener todas mis cuentas debidamente actualizadas, creo que no tendría vida al margen de internet.

Haciendo un recuento, la lista de webs en las que me he registrado es la siguiente:
  • Twitter: Me gusta bastante, y es una ventana que suelo tener siempre abierta en mi navegador, ya no sólo para escribir mis tweets, sino también para leer los de los demás. Vamos, que lo uso asiduamente sin llegar a ser flooder. La gran desventaja que le veo, es que contar cosas en 140 caracteres puede llegar a convertirse en algo demasiado cómodo en comparación con redactar una entrada de blog, que es algo que requiere mucha más dedicación e interés. En cualquier caso, que nadie se preocupe (si es que hay alguien preocupado), que no voy a sustituirlo por el blog, es algo a lo que me niego rotundamente.
  • Tumblr: Este va por rachas, a veces lo actualizo y a veces me olvido completamente de él, pero está ahí. LLevo ya casi un año en Tumblr y aún no sé de que modo enfocarlo. No lo voy a usar como un blog ni tampoco como microblog (teniendo ya este, ¿para qué?) así que de momento, y me da que indefinidamente, va a seguir siendo el sitio donde pongo fotos random de mis gustos y de gatitos.
  • Last.fm: Fue bonito mientras duró, pero está hiperabandonado. Mi padre colecciona cd's y tiene unos gustos musicales parecidos a los míos, así que se podría decir que en casa seguimos usando la cadena de música (que yo creo que en algunas casas ya ni tienen). Tampoco suelo descargarme música en grandes cantidades, salvo canciones sueltas que meto en el mp3. El resto lo escucho todo online y hasta hace nada usaba Spotify para actualizar mis estadísticas, pero ya no.
  • aNobii: Esta red es genial. Dado lo mucho que me gusta leer (aunque este año haya leído 4 libros contados) me parece perfecto eso de llevar un recuento y que haga recomendaciones.
  • Formspring: Me lo hice en un momento de aburrimiento supremo y así está ahora, abandonado. Pero no porque yo no lo use o no me meta, sino porque la mayoría de las preguntas que me llegan son las del bot de la web, y algunas veces son tan estúpidas que ni me planteo responder. Antes yo hacía preguntas pero llega un punto en que ya no sé qué preguntar y me limito simplemente a responder y a ver las respuestas de la gente que sigo en Twitter. 
  • Filmaffinity: Me meto de pascuas a ramos pero está bien porque hace exactamente lo mismo que aNobii. Aunque eso sí, hay mucho gafapasta resabido suelto, y eso no mola nada. NADA.
  • Flickr: Otro sitio más en el que no me suelo meter, más que nada porque no suelo hacer muchas fotos, y las que hago son o bien con mi móvil o bien con una cámara de 4megapíxels (para qué decir nada más). No pretendo hacer fotones ni exhibirlos ante el mundo, simplemente subo fotos que me gustan o que me parece que han quedado bien teniendo en cuenta los medios prehistóricos con los que las hago. 

    Y ahora mismo no recuerdo cuáles más tengo, pero estoy segura de que haberlas haylas.
    De una lista de 7 webs solo voy a dejar de usar una al 100%, con lo cual mi agobio no se ha reducido en nada pero por lo menos me he dejado claro a mí misma las razones para mantener las demás cuentas abiertas. Vamos, una mierda.

    Edit: Acabo de recordar que también estoy registrada en series.ly, que debe ser con diferencia la cuenta más abandonada de todas las que tengo, y para colmo me estoy planteando probar eso de Pottermore. No aprendo.

    4 de septiembre de 2011

    Bye summer

    Me puede la desidia y la procrastinación últimamente. No solo aquí, sino en la mayoría de las cosas que hago.
    Que cuando empiezan las vacaciones todo es alegría y alboroto pero al cabo de un tiempo termina haciéndose necesaria una vuelta a los quehaceres, cosa que suele llegar siempre de la mano del otoño, para despertar un poco del letargo veraniego. Otoño que, por cierto, empieza justo el día de mi cumpleaños.

    Los primeros días de septiembre siempre se me hacen tristes y solitarios. Es como un período de adaptación a los nuevos cambios, donde empezamos a ser plenamente conscientes de que el verano poco tiene ya de verano, y que hay que volver a ponerse en marcha. Yo diría que la pimera semana de septiembre es como un limbo, en el que algunos pocos afortunados (o desgraciados, según como se mire) seguimos de vacaciones pero no podemos despedirlas como se merece. En otras palabras: tenemos que estudiar, y este año mi limbo va a durar dos horribles semanas. Y ya no hablo de estudio intensivo (que no lo está siendo), sino de soledad estudiantil, que son cosas diferentes.

    Por otro lado, tengo un montón de planes que me hacen ilusión. Resumiendo:


    Adiós verano de desidia.
    Bienvenido, otoño de productividad.


    Ah, por cierto, he dejado aparcada Sexo en Nueva York y me enganchado a Los Tudor. He salido ganando con el cambio, ¡que serie más buena!.