13 de abril de 2011

Hasta lueguito!

Servidora se marcha unos días de vacaciones a la playa (Alicante concretamente), aunque no es que yo sea mucho de playas, pero me han invitado unos amigos y es mucho mejor que quedarme muerta de asco en Madrid mientras todo el mundo está fuera. Solo espero que no haga un calor sofocante como el de otros días atrás porque me niego rotundamente a bañarme en una playa hasta los topes de gente y más aún a quemarme (pero cogeré conchitas por la orilla, o... o mierda, porque ya sabemos que por allí los turistas usan la playa de vertedero).

 Así que hasta el martes nadie me verá el pelo por aquí, ni por ningún otro lado. Sé que se os va a hacer muy duro todo ese tiempo sin mí pero pensad que volveré pronto con fotos y cosas para contar.
Cuidaos mucho mientras y pasadlo bien donde sea que vayais ^^

7 de abril de 2011

Patitas

¿A qué me dedico por las mañanas cuando debería estar estudiando o haciendo alguno de los tropecientos mil trabajos que tengo que entregar? Respuesta: a grabar vídeos con Kiara como protagonista.


En estos momentos debería estar haciendo un comentario de texto sobre Kant y Bentham (una de las muchas razones por las que odio este cuatrimestre es porque no veo utilidad ninguna a mis asignaturas), pero tengo mucho calor, y eso es sinónimo de espesez cerebral, y de vaguería, y de procrastinación.

Soy una rebelde.

5 de abril de 2011

Reto lecturil

Ultimamente leo muchísimo menos de lo que me gustaría. No sé por qué, pero este año tengo menos tiempo libre que el año pasado, aunque más que tiempo lo llamaría compañía.
El año pasado pasaba un par de horas al día sola en la facultad, y las aprovechaba leyendo los libros que cogía de la biblioteca que está cerca de mi casa. Pero ahora coincido con mis amigos y, como es obvio, les dedico tiempo a ellos (algo que agradezco porque estar siempre solo a la larga se hace muy duro). Sin embargo, de vez en cuando hecho de menos esas horas libres en las que me ponía a leer. Siempre he sido de la clase de personas que buscan la soledad de vez en cuando, que necesitan un poco de espacio vital personal e intransferible para poder dedicarse tiempo a uno mismo, pero esto no viene mucho a cuento.

El otro día me hice una cuenta en aNobii, que es algo así como una "red social" sobre lectura. Añades los libros que has leído o estás leyendo, los calificas, y en base a eso te calcula la compatibilidad con otros usuarios (un poco como el Last.fm). A mi lo que me interesa es poder fichar futuros libros por allí, en base a las opiniones de los demás porque (y aquí viene el reto) me he propuesto leer 20 libros (contando los que ya tengo finalizados, con lo que serían 18 en total) de aquí a final de año. Es una cifra pequeña y discretita, pero tampoco me quiero exigir mucho porque terminaría agobiándome y abandonando el reto.

Pues eso. 20 libretes.

29 de marzo de 2011

Invadida por el mucus

Los mocos me traen por el camino de la amargura, hacía meses que no pasaba una noche tan mala como la de hoy. Es más, creo que no he sido capaz de dormir más de 30 minutos del tirón. 
En estos momentos soy como una especie de zombi ojerosa cuya vida y reputación depende de un rollo de papel higiénico, porque he acabado con todos mis paquetes de kleenex (nunca he sabido cómo se escribe esta palabra) con olor a menta. Qué gran invento esto de los pañuelos con olor por cierto, aunque pensándolo bien, de poco sirven si estás congestionado y no los puedes oler.

Quiero dormir D:

Yo siempre he odiado a toda esa gente que cuando está resfriada se sorbe los mocos o se pasa las clases enteras sonándose y haciendo ruido. No tengo gotas para respirar, así que hoy voy a ser odiada por mí misma y por mis compañeros. Jo que guay.

Ya veréis cuando compre Fluimicil, ya... ¡cabrones!

(Entrada sin sentido fruto de la enajenación mental que supone la falta de sueño).

18 de marzo de 2011

Expediente V

Recuerdo hace años cuando echaban Aquí no hay quien viva en la tele. Me encantaba esa serie pero nunca llegué a entender cómo era posible que en una comunidad de vecinos se pudiesen putear tanto los unos a los otros, porque cuando yo era pequeña recuerdo que nos llevábamos genial con todos y algunos incluso me invitaban a sus casas a jugar con sus hijos. Hasta que nos mudamos.

Al ser pisos de nueva construcción todos éramos un completos desconocidos entre nosotros, y a día de hoy sigo sin conocer al 75% de ellos (y eso que es una comunidad pequeñita), lo cual agradezco porque yo soy de la clase de personas a las que les gusta pasar desapercibidas y vivir sin ser molestadas. Algo que la vecina de al lado se empeña en impedir.

Es una chica joven (pero muy joven, no pasa de los 25) que vive con sus 2 hijos pequeños y su madre. Hasta ahí todo bien, pero desde hace cosa de un año tenerla como vecina se ha convertido en una pesadilla.

Para empezar, su hijo mayor (que tendrá 5 años) llama TODOS LOS DIAS a mi timbre antes de irse al cole (que será a eso de las 9 o así, hora en la que ya solo quedo yo en casa y disfruto de mis últimos momentos de sueño), además de anunciar su salida con gritos y sonidos que sinceramente no entiendo cómo las cuerdas vocales de un niño tan pequeño pueden llegar a producir. Me jode porque además oigo como la madre se descojona y grita con su hijo lo divertido que es ir al cole por las mañanas (y tocarme los cojones, de paso).

Además, hubo una época en la que no sabíamos que era él el que llamaba al timbre a todas horas y al abrir la puerta se colaba y perseguía a mi gata, que huía despavorida nada más verle, dado que en una ocasión le arrancó unos cuántos bigotes. Y desde entonces se la tengo jurada a ese niño del demonio (el otro es todavía un bebé, pero ya crecerá, ya...).

Esto, que ya es motivo suficiente de odio eterno se está saliendo de madre desde hace unos meses, porque la vecina cuando se queda sin comida, en vez de bajar a comprarla nos la pide. Que yo entiendo que si no tiene cebollas no va a ir a las 10 de la noche a comprarlas, pero esque un día es una cebolla, otro es un paquete de pasta, otro son huevos... Se le da genial pedir. Algo que, todo sea dicho, la madre de la chica no soporta que haga (porque pobres no son), y cuando se entera oímos perfectamente las broncas que le echa diciéndole lo mal que está aprovecharse de la gente, y que deje de ser tan vaga y se ponga a trabajar que bastante se parte ella los cuernos. Literalmente.

Pero la gota que está colmando el vaso es lo que viene ocurriendo desde hace dos semanas:
Nos ha pedido el teléfono para hacer llamadas urgentes a móviles porque dice no tener saldo (y que conste que tiene un fijo, porque se oye cuando llaman a su casa). La primera vez me pilló a mi sola en casa y le dejé el inalámbrico para llamar, no sin antes explicarle cómo se usa. Y cuál fue mi sorpresa al ver, cuando me devolvió el teléfono, ¡que había borrado el registro de llamadas!

Volvió a pedir el teléfono otra vez al cabo de dos días poniendo como escusa que la cabina de enfrente del portal no funcionaba (mentira, y gorda) y aunque mi madre se mostró un poco reacia a dejarle su móvil terminó haciéndolo. Y aquí viene lo inquietante: Preguntó como se usaba el móvil, entró en su casa y salió al cabo de 45 segundos con el móvil en la mano para devolvérselo a mi madre.
La lista de llamadas había sido borrada otra vez y de los 8 euros que tenía mi madre de saldo quedaban 4.

Esto es un Expediente Vecinal en toda regla.
¿Cómo puede tener tanto morro? ¿Qué clase de llamadas está haciendo como para que en menos de un minuto gaste 4 euros? ¿Por qué no usa su fijo? ¿Si dice no saber usar los teléfonos, cómo es posible que sepa borrar las llamadas? Es más, ¿por qué narices las borra?

Yo no quiero pensar nada raro (aunque lo hago) pero la gente a la que ha llamado tiene nuestros números fichados. Vamos a morir.

16 de marzo de 2011

U__U

¿Alguna vez habéis experimentado esa terrible sensación que le sobreviene a uno cuando empieza a jugar a un juego online y no sabe manejar a ningún puñetero personaje? Es más, de ser así ¿no os dan ganas de iros a llorar a un rincón y desintalar el juego para siempre? Pues yo no lo hago no se por qué U__U

Odio el juego y a la vez estoy viciada, qué asco, qué mierda, qué todo.

(Si, esa es la principal razón de que no actualice. El estar metida en esta droja del demonio en donde mis amigos son todos unos flipaos que ñeñeñeñe. PUES QUE LES JODAN, yo también puedo jugar sola contra bots ¬¬).

Edito: Desde que han instalado el parche nuevo los bots son tan bastos que me dan miedo. 

9 de marzo de 2011

La cucaracha de la línea 6

Siento una profunda aversión por los insectos, un mundo apasionante que sin duda no está hecho para mí. Tal es mi repulsión hacia ellos que soy incapaz de acercarme a ninguno, y mucho menos matarlos, porque eso implicaría recoger los restos mortales. ¡Nisiquiera las mariposas me gustan! donde unos ven alas de colores vivos yo veo un ser horrible con antenas entre medias. Con esta descripción puedo estar dando a entender que soy de las que chillan al verlos, pero realmente mi reacción habitual es la de darme a la fuga, sobretodo cuando oigo el zumbido de unas alas, que provoca convulsiones en mí, literalmente.

Pero los bichos que más asco me dan son las cucarachas, como a todo el mundo supongo. Muchas veces me he preguntado cuál será la razón de esta aversión tan generalizada, porque no creo que las cucarachas supongan una amenaza para la supervivencia humana (o si, ahí tenemos el ejemplo de Men in Black), pero tendría que indagar sobre el tema y seguramente encontraría fotos horribles de estos seres intercaladas con el texto, así que a menos que alguien me lo cuente me quedaré sin saberlo.

Mi primera experiencia con las cucarachas fue tan horrible que todavía hoy sigo traumatizada por lo que pasó aquel día en que al abrir una bolsa de patatas crudas me apareció el cucarachón más grande que he visto en mi vida, y contra todo pronóstico se puso a perseguirme por la cocina (esto explicaría por qué en vez de gritar huyo despavorida cuando veo un insecto). La consecuencia de aquel episodio es que desde entonces no abro las bolsas de patatas por miedo a llevarme sorpresas, a pesar de que sé que las probabilidades de que vuelva a ocurrir son pequeñas.

Sabiendo esto, es muy extraña la relación que tengo con la cucaracha que habita en uno de los trasbordos más largos de la línea 6 (cuyo nombre no mentaré, que bastantes pistas he dado ya).
LLevo ya más de un año viéndola asiduamente por ese pasillo y lo que me sorprende es que siga viva después de tanto tiempo, aunque ya se sabe que las cucarachas son capaces de sobrevivir a un ataque nuclear. Cada vez la veo más grande y más roja, a saber de qué se alimentará. Incluso puede que no sea la misma y que haya varias pululando por allí.

La cosa es que cuando camino por ese trasbordo no puedo dejar de mirar al suelo por si acaso me la encuentro, para poder reaccionar a tiempo y no pisarla, algo que me produciría más asco incluso que el propio hecho de verla. Las veces que se me ha cruzado por el camino he pensado "JODER, QUE PUTO ASCO" y muy probablemente lo haya dicho en alto porque la gente a veces se me queda mirando.
Pero los días que no la veo me sorprendo a mí misma preguntándome "¿dónde estará?", y me imagino las posibles razones por las que no ha podido salir de su escondrijo, o incluso me pregunto si tendrá familia, y lo más importante: cuánta familia tiene (algo que en el fondo prefiero no saber).

Creo que la estoy personificando demasiado. El día que pase una larga temporada sin verla puede que incluso la eche de menos, y si algún día la piso sé que sentiré asco y pena a partes iguales, pero estoy trabajando al máximo para evitar ese momento, porque el crujido me atormentaría en mis peores pesadillas.

No le voy a poner nombre como comprenderéis. El paso siguiente sería llevarle lechuguita y hay cosas a las que no estoy dispuesta a llegar.

P.D: ¿No os pasa que cuando hablais de insectos sentís un cosquilleo por el cuerpo y os dan espasmos repentinos? Debería hacérmelo mirar ¿verdad?.

6 de marzo de 2011

21:04

Siempre me he preguntado qué tienen los domingos. Son días extraños, vacíos, improductivos. Días en los que se desaprovecha el tiempo y en los que a uno le invade una sensación extraña que no sabría cómo definir. Como la que tengo yo ahora.

Y la verdad, no entiendo por qué. Bueno si lo entiendo, pero en teoría no debería ser así.
Yo creo que es porque no sé nunca que hacer con mi tiempo en días como hoy, y gasto las horas en cosas triviales que nisiquiera me satisfacen. Por poner un ejemplo, hoy lo único que he hecho ha sido hacer unas palomitas y ver "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina", habiéndome terminado el libro hace cosa de varios días. Podría haber visto cualquier otra y en cambio he elegido una en la que ya me sabía la trama de principio a fin. Que me ha gustado y eso pero si echo la vista atrás siento que he desaprovechado dos horas en las que podría haber adelantado capítulos de Fringe, por decir algo.

Por lo demás llevo todo el día escuchando la misma canción (que describe exactamente mi estado de ánimo, al margen de la letra) y evadiendo la lectura de Si esto es un hombre, que es un libro muy bueno pero demasiado duro como para leerlo en días como hoy. Estoy totalmente falta de ideas en todos los aspectos, y cuando las tengo no me apetece escribirlas. Nisiquiera sé que hago escribiendo esto.

Frustración es la palabra, la que no encontraba para describir la sensación, me acaba de venir a la mente. Si, creo que es eso. Los domingos la magnifican.

Qué deprimente.